Al mal tiempo, buenas son las olimpiadas entre gaztelekus

Amara vence en la VI edición de la competición deportiva entre los centros juveniles

Ana Luisa Rubio Emazabel Gorka Estrada - Viernes, 1 de Abril de 2016 - Actualizado a las 06:14h.

donostia - El mal tiempo no impidió ayer la celebración de la VI Olimpiada entre Gaztelekus de Donostia. Desde el año 2009, en la semana de Pascua, jóvenes de entre 13 y 17 años participan en esta actividad organizada por los gaztelekus de la ciudad. La sexta edición se organizó en la ikastola Arantzazuko Ama de Martutene, donde participaron cerca de 60 jóvenes de los distintos centros. El ganador fue el gazteleku de Amara, que se llevó la copa de los campeones. Tras recibir el premio, posaron junto con el concejal de Juventud, Martin Ibabe;el jugador de Gipuzkoa Basket, David Doblas;y las jugadoras de la Real Sociedad Leire Baños y Ane Etxezarreta.

Los jóvenes no podían estar más contentos con la celebración de las olimpiadas. “Es una buena idea organizar actividades así para poder conocer a los demás chicos de los gaztelekus. Sin las olimpiadas solo estaríamos en contacto con nuestro propio gazteleku”, aseguraba Maddi Iglesias, del equipo de Martutene.

Pese a la lluvia, el ambiente fue inmejorable para los jóvenes y educadores. Los seis equipos que participaron pudieron jugar a turnos contra todos los grupos. “Nosotros hemos empatado en el curling, perdido al baloncesto y por ahora estamos ganando el partido de fútbol”, decía contento Alex Mur, de Egia. Aiora Redondo, del equipo de Martutene, no podía decir lo mismo. “Nos lo estamos pasando muy bien, pero somos muy malos, no ganamos ningún partido”, aseguraba la joven, que pese a las derrotas no dejaba de pasárselo bien con el resto de participantes.

El patio de la ikastola de Martutene se dividió en tres zonas deportivas para poder jugar a fútbol, baloncesto, vóleibol, curling urbano y ginkana. Para conseguir que el curling urbano fuera lo más real posible, esparcieron arroz por todo el suelo para después, “con el uso de escobas, conseguir que el disco se deslizara correctamente”, explicaba uno de los educadores.

Para reponer fuerzas, los participantes pudieron disfrutar de un almuerzo a base de frutas “para transmitir a los jóvenes la importancia de los hábitos de una vida sana”. Posteriormente, se celebró una comida para poner fin a las olimpiadas. Los propios participantes fueron quienes se encargaron de preparar este banquete final. “Cada gazteleku se ha ocupado de traer distintos alimentos para comer”, añadía Maddi Iglesias, de Martutene.