Cartas a la Dirección

Un palabro que nos define

Miren Jone Azurza - Domingo, 19 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

El vocablo “posverdad” está de moda hasta el punto de que el Diccionario Oxford lo elige como palabra del año 2016 y da su definición como “fenómeno que se produce cuando los hechos objetivos tienen menos influencia en la formación de la opinión pública que la emoción de las creencias personales”. Es decir, que la objetividad importa mucho menos que las teorías o creencias que nos gustan o apetecen. Tomo esta información de un reciente e interesantísimo artículo del prolífico escritor Pepe Mallo en Redes Cristianas el día 11 de este mes de marzo. Nos encontramos ante un algo no muy cierto, un gol que nos han metido, casi una mentira. Y hemos caído en la trampa. La repetición de la novedad nos hace estar al día pero ¿hay que conformarse con sustituir el gran término “verdad”, con su sagrado peso específico, por esta chapuza tramposa? Alguien se está riendo de nuestra débil sociedad. O es cierto que no nos merecemos mejor trato porque nos estamos convirtiendo en una sociedad floja, vacía, débil y “axolagabe”. No nos importa que nos den por donde sea. Hasta el aire es más previsible y serio que el barullo en que nos dejamos mecer. El citado Pepe Mallo aprovecha la ocasión para dar un palo a las que denomina “posverdades eclesiásticas” como el poder clerical, el Código canónico, catecismo antes que Evangelio, celibato obligatorio, discriminación de la mujer…principales posverdades arraigadas en la Iglesia. El papa Francisco no para en su continua denuncia de los fallos heredados a lo largo de los siglos y su llamada a una mayor fidelidad al seguimiento de Jesús hermano, bueno, pobre, compasivo. Todo Verdad y Vida.