Aguas residuales, ¿por qué desperdiciar?

El lema del Día Mundial del Agua, que se celebra el miércoles, hace mención este año a la necesidad de buscar alternativas seguras para la reutilización

Un reportaje de Jon Xabier Gezala - Domingo, 19 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

Anivel global, más del 80% de las aguas residuales vuelven a fluir hacia el ecosistema sin ser tratadas o reutilizadas, lo cual supone un doble problema: la pérdida de un recurso valioso y el aumento de la contaminación medioambiental. Según la Organización Mundial de la Salud, más de 1.800 millones de personas utilizan fuentes de agua potable contaminada con heces con el riesgo de contraer numerosas enfermedades y alrededor de 842.000 personas mueren cada año por esta causa. Desde que en 1992 la ONU adoptara el 22 de marzo como Día Mundial del Agua, cada año la jornada gira en torno a un lema. Este año el lema es: Aguas residuales, ¿por qué desperdiciar agua? Con él la ONU quiere hacer hincapié en que el agua solamente es un recurso renovable si está bien gestionada. La creciente población, la rápida urbanización y el cada vez más intenso consumo de agua son factores a tener en cuenta a la hora de medir la valía de un recurso que puede acabarse.
Las aguas residuales son, por definición, todas las que se han visto afectadas de manera negativa por influencia de alguna actividad humana. Las aguas domésticas y urbanas y las de desecho en sectores industriales y de agricultura son los principales tipos de líquidos residuales. Desde la organización del Día Mundial del Agua se está intentando concienciar a la sociedad de que es posible realizar un uso mucho más responsable, eficiente y ecológico del recurso hídrico del que se hace a día de hoy.
Las aguas residuales urbanas pueden reutilizarse a la hora de regar parques y zonas verdes de las ciudades y en el sector industrial existen sistemas de refrigeración líquidos en los que es posible usar agua contaminada hasta cierto punto. En el sector de la agricultura se pueden usar para regar las plantaciones.
Consumo doméstico Aunque es cierto que los individuos aislados no pueden realizar cambios a gran escala, los pequeños gestos cotidianos pueden suponer una gran diferencia;no solo en el impacto medioambiental que genera el consumo descontrolado de agua, sino también en nuestra factura. En ocasiones las aguas residuales domésticas podrían tener un segundo uso que muchas veces no se les da. En contraposición a las llamadas aguas negras (contaminadas con excrementos), las aguas grises no contienen bacterias fecales y son aquellas sobrantes de baños, regaderas, lavabos y lavadoras. Las aguas grises son de vital importancia ya que tienen un potencial de reutilización enorme, por ejemplo, en el regadío de plantas. En realidad, pueden suplir cualquier uso que no suponga consumo ni contacto directo si se utilizan con responsabilidad, pero es necesario actuar con precaución. Por ejemplo, es mejor no rellenar la cisterna del baño con aguas grises, ya que las pequeñas partículas que pueden contener podrían dañar el interior del inodoro y deteriorar su funcionamiento. En cambio, se pueden volcar directamente en la taza del váter sin tener que descargar la cisterna.
Por otro lado, no solamente las aguas grises pueden ser reutilizadas en nuestras casas;el agua jabonosa del fregadero, la que se desperdicia mientras se calienta la ducha, la de lluvia e incluso la que sobra tras cocinar vegetales o pasta puede tener un segundo uso apropiado si tenemos la voluntad de dárselo. Para fregar suelos, limpiar vehículos o, en definitiva, cualquier uso que se no conlleve consumo ni contacto no es necesario utilizar agua de “primera mano”.
Agua resistente al futuro El propósito del Día Mundial del Agua de este año tiene que ver con el punto 6.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU: “Mejorar la calidad del agua, reducir la contaminación, eliminar los vertidos y minimizar la liberación de productos químicos y materiales peligrosos, reducir a la mitad el porcentaje de aguas residuales no tratadas y aumentar sustancialmente el reciclaje y la reutilización segura del agua”. Dichos objetivos fueron fijados en 2015 y 2030 será el año límite para cumplirlos. La ONU prevé que para ese año la demanda de agua habrá crecido un 50% en todo el planeta y que la mayor parte de ella estará concentrada en las grandes ciudades, mucho más masificadas que a día de hoy.
En cuanto al sector industrial, actualmente supone un 22% del consumo de agua global. En 2009, el 50% del agua del sector industrial fue utilizada solamente en Europa y América del Norte, frente al 12% que supuso el conjunto de países en desarrollo. Se espera que el sector industrial de los países en vías de desarrollo se multiplique por cinco entre los próximos diez y veinte años, lo que también implica mayor consumo. l