Vinos inteligentes

Un grupo de investigadores de Tecnun diseña corchos digitales para controlar la maduración de los caldos de alta gama

Un reportaje de Jorge Napal - Domingo, 19 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

El tiempo necesario para lograr la calidad superior del vino varía en función del caldo, de unos años a varias décadas. La evolución es lenta a unos 12 grados, más rápida a los 18, y puede ser excesiva a temperaturas superiores. Son muchas las variantes que afectan a la calidad final, como la uva o la madera de la barrica, pero parámetros como la temperatura a la que se conserva el caldo se antojan decisivos, algo que no ha pasado desapercibido para el grupo de Monitorización Industrial de Ceit-IK4, en la Escuela Superior de Ingenieros de Donostia Tecnun, que ha ideado corchos digitales.

Se trata de la última tecnología aplicada al sector vitivinícola. Este dispositivo electrónico sin cables aporta una nueva herramienta a esas bodegas y restaurantes que velan por la calidad suprema del producto a servir en la mesa. Según explica la investigadora Ainhoa Cortés, el prototipo diseñado permite monitorizar la temperatura del vino y asegurarse de que se conserva “en unos parámetros correctos”.

Siempre habrá defensores a ultranza del tapón de corcho. Hay quien dice que es el mejor guardián de los vinos, a pesar de que muchos se pierden por no haber sido correctamente mantenidos. Otros apuestan por sustituir el corcho natural por uno de rosca.

Junto a ambos puede convivir el nuevo dispositivo. Una vez que el caldo ha sido embotellado, un tapón inteligente controla la temperatura y las condiciones ambientales en las que se ha conservado, además de asegurar que el precinto no ha sido abierto. “El sistema electrónico almacena un valor de temperatura cada hora y cuando se acerca unatablet o un móvil junto al corcho, se abre una aplicación que nos muestra una gráfica con los datos de la temperatura almacenados hasta ese momento”, detalla.

Los grandes vinos se caracterizan por largos periodos de envejecimiento. La ventaja del sistema es su bajísimo consumo y coste, puesto que se trata de monitorizar el producto durante años para asegurarse que el caldo, cuando finalmente se descorche la botella, ha alcanzado un correcto proceso de maduración y plenitud.

La investigadora de la Escuela de Ingenieros indica que este sistema puede llegar a ser utilizado en otros muchos campos “en los que se necesite monitorizar un parámetro durante mucho tiempo”.

Por lo pronto, con este sistema las bodegas se aseguran de mantener la buena fama de su marca evitando posibles falsificaciones o pérdidas de calidad causadas por un mal mantenimiento.

Además, según indican desde Tecnun, los restaurantes también certifican así que el vino que están comprando es de la calidad que esperan, y pueden mostrar esa información a sus propios clientes a través de un smartphone o una tablet.