La historia no es aliada

la Real solo ha logrado remontar posiciones para lograr un objetivo una vez en los últimos 50 años

Mikel Recalde - Miércoles, 17 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

donostia - ¿Hay algo más emocionante que ganar una Liga en el último minuto de la última jornada? Seguro que no. Siempre nos quedará Gijón, donde Zamora anotó el gol de todos los realistas. Y después, cómo no, A Coruña, con aquella diana de Griezmann, esa estrella a la que, al parecer, le enseñó a jugar Simeone, y que valió un pasaporte para la Champions.

Parece demasiado osado señalar que a la Real históricamente se le da mal la cita final del campeonato, cuando su mayor alegría llegó en ese inmortal disparo del 10 de su generación de oro en El Molinón en 1981, pero la estadística no está de su lado para ser optimistas de cara a este fin de semana. En las 17 ocasiones en las que los donostiarras se han jugado algo en la etapa final desde el ascenso de Puertollano en 1967, solo en una consiguieron remontar y alcanzar el objetivo partiendo desde una posición desfavorable. Fue en la citada noche de Riazor en 2013, cuando se impusieron por 0-1, resultado que condenaba al descenso al anfitrión, y el Valencia, que les había arrebatado la cuarta posición siete días antes después del 3-3 ante el Madrid en Anoeta, caía con estrépito en el Pizjuán por 4-3.

De esta forma, la Real se sacaba un poco la espina de lo sucedido diez años antes en Vigo, cuando caía frente al Celta por 3-2 en la penúltima jornada, lo que le condenaba a esperar un milagro que no se produjo la siguiente semana, pese a vencer al Atlético en Donostia por 3-0, puesto que el Real Madrid de los galácticos no falló ante el Athletic (3-1).

Curioso que se repitiese el mismo guion del curso 1979-80, el del récord de la imbatibilidad que permanece vigente, cuando los realistas cedieron el liderato en el penúltimo escalón en el Pizjuán, en la que fue su única derrota de la Liga, y que no pudo reconquistar siete días después en Atocha ante los atléticos aunque les vencieran por 2-0, ya que los blancos no perdonaron también con los bilbainos y con el mismo marcador final.

En tres de las 17 jornadas con algo en juego que ha afrontado la Real en los últimos 50 años ha perdido siendo mano. La derrota más sorprendente, cuando aún no se le daba tanta importancia a las clasificaciones para jugar en Europa, y se quedó sin billete en aquel duelo de San Mamés en el que no opuso demasiada resistencia y en el que los de Clemente ganaron la Liga en 1984. Un año después, en un duelo en el que le valía el empate, cayó 1-0 en El Sadar; y en 2014, con Arrasate, tropezó en la final ante el Villarreal por el sexto puesto en Anoeta por 1-2, lo que le obligó a afrontar dos previas que luego no superó.

Las ansiadas carambolas no se produjeron ni luchando por la clasificación para la Champions con el Athletic en 1998, ni con el mismo rival tratando de evitar el descenso en 2007, ni buscando el ascenso un año después... Pero esta Real ha dejado claro que no entiende de fantasmas pasados. Y que cuenta con la suficiente confianza en este tramo final como para no temer ningún reto.