Maite Azkoaga | Excapitana del equipo de hockey de la real sociedad

“Al final, te quedas con la gente que te encuentras en el camino y que te va haciendo crecer personal y deportivamente”

Tras 19 años defendiendo los colores de la Real, la capitana Maite Azkoaga disputó la semana pasada su último encuentro con el primer equipo txuri-urdin

Iker Andonegi - Viernes, 19 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:14h.

donostia- Azkoaga (Donostia, 26-2-1983) cuelga el stick con la Copa de 2002 y el campeonato de la División de Honor de 2012-13 en su palmarés y tras haber sido cinco veces subcampeona del torneo copero y otras tantas de la competición de liga. La defensa realista reconoce que se le ha quedado clavada “la espina de alguna final perdida”, pero destaca “la suerte” de haber podido jugar con la Real en Europa, y se queda sobre todo con “la gente” que le ha hecho “crecer”.

Hace una semana que jugó su último encuentro. ¿Qué sintió al terminar el partido ante el Club de Campo?

-Antes y durante el partido no pensé mucho en que sería mi último encuentro. Igual si hubiese sido un partido sin nada en juego, lo habría pensado más, pero era una semifinal, y teníamos el objetivo de pasar. En los cuatro o cinco últimos minutos, con un 4-0 en contra, y sin nada que hacer, sí que me vinieron muchas imágenes a la cabeza y muchas sensaciones. Era el último partido después de mucho tiempo y me dio pena.

¿Qué imágenes le vinieron a la cabeza?

-De mucha gente y de muchos momentos vividos todos estos años que he pasado en la Real. Debuté hace 19 años, y me vinieron muchos recuerdos.

¿Se ha replanteado la retirada estos días?

-No. Tomé la decisión después de pensarlo mucho. Al final, son muchos años y el día a día se hace muy largo con el trabajo y los entrenamientos. Ya tengo 34 años, son muchas temporadas jugando y, aunque es un deporte amateur, la dedicación es muy exclusiva y llega un momento en el que la cabeza necesita un respiro. Físicamente podría haber aguantado, pero es un sacrifico muy grande.

Han pasado 19 años desde que debutó en la Real...

-Sí, aunque al principio solo jugaba de forma esporádica. Son muchos años. Es un sacrificio que se hace con mucha ilusión, porque, aunque sea un hobby, le dedicamos muchas horas. Durante la temporada estamos más tiempo con la gente del equipo que con los amigos o la familia. Si no hubiera estado a gusto, sería una tontería haber estado tanto tiempo. Estamos para pasarlo bien y disfrutar, aunque luego en el campo haya momentos duros en los que toque sufrir.

¿Cómo acabó jugando al hockey?

-Estudié en el Liceo Santo Tomás. Allí se le da mucha importancia al hockey. Primero jugué a fútbol, pero mis amigas y mi hermano jugaban al hockey, y yo vivía cerca del campo. Empecé como alevín.

Nada más subir al primer equipo formó parte de la plantilla que ganó la copa en 2002...

-Sí. Llevaba ya un par de años jugando de forma habitual con la Real, pero esa fue mi primera temporada como senior. En las ligas de finales de los año 90 yo no solía jugar. Ganamos de forma inesperada, porque en la liga no habíamos hecho un año muy bueno y dimos la sorpresa. Fue un momento muy bonito. Yo, junto con Haizea Pozas y Anabel Flores, era de las jóvenes del equipo, y todavía había gente más joven, como Ihintza Larrañaga, o María Gómez, que eran juveniles en aquel momento.

¿Su trayectoria ha sido como se la imaginaba en sus inicios?

-Cuando empiezas no te imaginas nada, ni todo el tiempo que vas a estar. Vives el momento día a día. Si me hubiera planteado esas cosas, igual no habría estado ni la mitad de tiempo.

¿Cuál ha sido el mejor momento de todos estos años?

-Al final, te quedas con la gente que te encuentras en el camino, y que te va haciendo crecer personal y deportivamente. Si hablamos de un momento deportivo, me quedo con la liga de 2013. Llevábamos mucho tiempo quedando segundas y perdiendo finales de liga y de copa. Pudimos conseguir esa liga y encima jugamos el partido decisivo en casa, delante de toda nuestra gente. Supuso un momento muy especial para todas las que llevábamos en el equipo esos últimos años. Fue un alivio y un logro.

¿Y la experiencia más dura?

-Hay unas cuantas. Quizás fue la liga del año siguiente. Teníamos un equipo muy bueno y habíamos ganado el primer partido, en Madrid, y teníamos la oportunidad de jugar los dos siguientes partidos de la final en casa, y perdimos los dos. Podíamos habernos llevado la liga ese año también y no lo conseguimos.

La Real no ha tenido suerte en las finales en los últimos años: ha sido cinco veces subcampeona de Copa y otras tantas de liga.

-Hemos perdido la mayoría de las finales frente al Club de Campo de Madrid, que está siendo el mejor equipo de estos últimos años. Hemos jugado finales de todo tipo con este equipo. Me parece que en la primera final nos ganaron fácilmente, y luego fuimos acercándonos, perdimos a strokes, ganamos, perdimos una copa en los shoot outs... fue un proceso. Estuvimos cerca, pero solo pudimos conseguir la liga. Nos hubiese gustado llevarnos más títulos, pero hemos tenido enfrente un rival muy complicado.

Ha jugado a las órdenes de un montón de entrenadores. Mari Ayestarán, Inge Mitxelena, Néstor Regalado, Carlos Castaño, Julián Barceló, Pablo Fernández, Xabier Gorrotxategi, Jorge Pérez... ¿Con quién ha conectado mejor?

-Todos han sido importantes. Con Mari debuté, con Inge me establecí en el primer equipo. El que más tiempo ha estado entrenándonos ha sido Carlos Castaño, y creo que fue con quien hicimos un cambio de mentalidad y pasamos a tener mayor exigencia. Con él iniciamos el proceso que nos llevó luego a ganar la liga. Xabi, por ejemplo, estuvo dos años de entrenador, pero estuvo otros siete de preparador físico, y a nivel personal son nueve años que me han marcado mucho.

Su hermano Peio llegó a ser su entrenador durante un breve período...

Al final de 2012, Peio y Jon Kamio fueron nuestros entrenadores durante un partido de liga y una Copa de la Reina. Llegamos a la final y fue una pena no ganarla, porque haberlo hecho con mi hermano de entrenador hubiera sido la guinda perfecta.

¿Y quién ha sido la compañera que más le ha influido?

-Muchas. Quizás con la que más he compartido ha sido con Anabel Flores. Somos de la misma quinta y fuimos mucho tiempo capitanas.

¿Qué tal lleva los homenajes?

-Siempre se agradece que se reconozca tu trayectoria. Es muy bonito ver que la gente te aprecia y te apoya. Lo que viví en el último partido de casa fue espectacular. Salió de las propias compañeras y de excompañeras, de gente que ha vivido conmigo muchas cosas.

¿Lamenta no haber jugado con la selección?

-Jugué en categorías inferiores, en sub’18 y sub’21. No he tenido la oportunidad de jugar con la absoluta, pero no me he comido la cabeza.

Y con la Real, ¿le queda alguna asignatura pendiente?

-No. He podido competir a nivel nacional en muchas finales y ganamos una liga. Es verdad que te queda la espina de alguna final perdida, pero también he tenido la suerte de competir con la Real en Europa, en campos importantes como Den Bosch, en Holanda. Jugar a nivel europeo con la Real es algo que siempre llevaré conmigo. En algún campeonato de Europa B nos llevamos una medalla y en un Campeonato de Europa A estuvimos muy cerca. En Den Bosch, perdimos el bronce a los shoot-outs.

¿Seguirá vinculada al hockey hierba?

-Del todo no me voy a desvincular. El hockey no son solo los partidos, sino todo lo que le rodea. Voy a seguir cerca del equipo. Ahora necesito un descanso, y luego ya se verá. Imagino que más adelante jugaré algún partido con las veteranas.

Deja un equipo con muy pocas veteranas...

-En los últimos años ha habido una gran renovación en la plantilla. Prácticamente yo era la única veterana, pero ahí están Ainhoa y Nereba Belzunegi, Patricia Maraña, Itxaso Sánchez o Maider Altuna, que son jóvenes pero llevan muchos años en el primer equipo y que han estado en estos campeonatos y subcampeonatos, cada vez con más protagonismo. Ahora son ellas el núcleo que debe ir ayudando a los más jóvenes.

¿Cómo ve el futuro inmediato de la Real?

-Este año nadie pensaba que íbamos a estar en la pelea, y al final logramos un bronce en el campeonato de hockey sala, un bronce en la Copa de la Reina y llegar a la semifinal de la final four. El hockey es un deporte de equipo y la Real se tiene que basar en eso. No hemos tenido tantas individualidades como otros equipos, pero lo importante es el trabajo que se hace.

¿Cómo le gustaría que le recordasen como jugadora?

-Como una jugadora de equipo que ha intentado ayudar a que todo funcione lo mejor posible, aconsejar a las jóvenes e intentar mejorar.