Donostia 2016 presenta su evaluación externa

La ciudadanía otorga un tímido aprobado a una capitalidad que “cumplió” sus objetivos

Una evaluación externa valora positivamente Donostia 2016, que materializó su programa pese al “cúmulo de dificultades”

Juan G. Andrés - Viernes, 19 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:14h.

Donostia- Aprobado tímido. La ciudadanía puntuó con un 5,91 su nivel de satisfacción general con respecto a la capitalidad cultural europea, según se desprende del informe de “evaluación externa” que ayer presentó Donostia 2016. Realizado de modo “independiente” por la consultora LKS y la firma Prospektiker, el estudio ofrece una valoración general “positiva” pese al “cúmulo de dificultades” surgidas. Algunas de las que se citan son el contexto de “crisis económica profunda”, la reducción del presupuesto inicial a la mitad y “la gestión de las expectativas” de un sector importante de los agentes culturales se han sentido “al margen”.

Pablo Berástegui, director general de Donostia 2016, presentó ayer el informe en el marco de unas jornadas que acoge hasta hoy el centro Carlos Santamaría de la UPV/EHU. En la rueda de prensa le acompañaron la delegada municipal de Cultura, Miren Azkarate;el diputado foral del ramo, Denis Itxaso;el vinceconsejero del Gobierno Vasco, Joxean Muñoz, y en representación del Ministerio, la subdirectora general de Cooperación Cultural con las Comunidades Autónomas, Grial Ibáñez.

La evaluación, que ha costado en torno al 1% del presupuesto total de Donostia 2016, ha sido realizada a través de técnicas como la recopilación documental, las encuestas realizadas antes, durante y después de 2016 y las observaciones en eventos seleccionados. Los autores han medido el grado de cumplimiento de los objetivos de la Fundación, recogidos en el plan estratégico que la capitalidad aprobó a finales de 2013, y para ello han contado con la implicación de la UPV/EHU y la Universidad de Mondragon. Además, estas instituciones se han sumado a otra docena de entidades en la elaboración de análisis independientes de 28 de los cerca de 100 proyectos de Donostia 2016. Todos estos materiales están disponibles en la Red desde ayer.

Berástegui destacó la “honestidad” de un informe “integral” que indica “lo que ha funcionado bien y lo que podía haberse hecho mejor”, y cuya vocación es “facilitar el aprendizaje” a futuras capitalidades y empresas culturales. Miren Azkarate subrayó que el estudio hace una valoración general “positiva” de una apuesta “innovadora, arriesgada y valiente” que “ha cumplido sus objetivos con sus fallos y sus sombras”. “Los retos del proyecto se han superado aunque no ha sido fácil y ha habido obstáculos que unas veces se han superado mejor y otras veces, no tan bien”, añadió la delegada de Cultura.

Gestión de las expectativasEntre las “sombras”, Pablo Berástegui citó la “gestión de las expectativas”, que provoca un cierto “espacio de disonancia”: por un lado, el informe ofrece una “visión positiva en cuanto al cumplimiento del proyecto y sus objetivos”, pero por otro, estos “igual no coinciden necesariamente con las expectativas y anhelos que tenía la ciudadanía”. Eso lleva a pensar a los rectores de la capitalidad que tal vez no han sabido “expresar correctamente en qué consistía” su concepción original. El “resumen ejecutivo” realizado por la UTE LKS/Prospektiker también reconoce la dificultad de socializar una propuesta basada en “intangibles” y con eventos “exigentes para el espectador”, pues muchos estaban “asociados a los cambios en los valores cívicos” y pretendían la participación, para lo cual era precisa “la implicación emocional”. Al hilo de las expectativas, Azkarate aseguró que “quizá la gente esperaba salir a la calle y ver algo espectacular o masivo” cuando lo que planteaba el programa, según subrayó Joxean Muñoz, era priorizar el “proceso” o el “camino”.

El estudio mide el nivel de satisfacción general con la capitalidad por colectivos: la puntuación media de la ciudadanía es de 5,91, muy similar a la que otorga el sector de las industrias culturales y creativas (5,65) y el de la sociedad civil organizada (5,55). Las notas son ligeramente distintas si se diferencia entre quienes participaron en el proyecto (5,7, 6,6 y 6,4, respectivamente) y quienes no: en este último caso la ciudadanía evalúa con’ 6,1 puntos mientras que las industrias y la sociedad civil organizada otorgan sendos suspensos de 3,9 y 4,2. La explicación a este juicio “más crítico” por parte de quienes no se involucraron en Donostia 2016 reside en que el proyecto ha implicado a más de 3.000 agentes culturales, pero “la imposibilidad de embarcar a todo el sector” ha hecho que muchas personas percibieran falta de comunicación e información y se sintieran desatendidas sus propuestas. Por ello, asegura el estudio, terminaron sintiéndose “al margen de un proyecto” en el que inicialmente pensaban que podrían participar.

Legado, presupuesto y ProyecciónEntre otros aspectos de mejora, se apunta que haber optado por una fundación como personalidad jurídica ha conllevado “requisitos administrativos que han reducido la flexibilidad en algunas decisiones y actuaciones”. También se echa en falta “un plan de legado” que no existía al redactarse el informe pero que, según se anunció ayer, será presentado el día 29.

La crisis hizo que el presupuesto inicial bajara de 89 a 49 millones, de los cuales el 84,1% fueron aportaciones de las instituciones del patronato y solo un 5,6% de los ingresos correspondieron a patrocinios privados que, además, llegaron “tarde”. Como consecuencia de la reducción de las cuentas, el impacto económico global -47 millones- quedó por debajo de lo previsto. Asimismo, “los agentes no han percibido que la capitalidad haya tenido un impacto significativo en su cuenta de resultados”.

Aunque los responsables institucionales destacaron la creación de diversas redes europeas, el análisis constata que “no se ha conseguido irradiar actividad hacia el exterior tal y como estaba previsto”, pues el plan era realizar el 10% de los eventos en el resto del Estado y Europa pero la cifra finalmente quedó reducida al 4%. Tampoco se ha logrado la suficiente presencia de público internacional, pues solo el 7,6% del millón de personas que han participado en las actividades llegó del extranjero;el 84% procedía de Gipuzkoa, el 2,9% de Bizkaia, el 1% de Álava y el 3,4%, de otras comunidades autónomas. Así, solo un 2,35% de los visitantes a las oficinas de turismo dijeron llegar a Donostia atraídos por la capitalidad. A sus responsables, de hecho, les “consta” que algunas personas han tomado parte en las propuestas sin saber que estas guardaban relación con Donostia 2016.

cumplimiento del programaPese a la autocrítica, los patronos de la Fundación Donostia 2016 se aferraron al “alto grado de cumplimiento” de un proyecto que englobó 3.475 actividades entre octubre de 2015 y diciembre de 2016, lo que equivale a una media de 8,1 iniciativas diarias. La evaluación externa presentada ayer destaca como elementos positivos mejor valorados la colaboración entre los propios agentes culturales que han participado, así como el aprendizaje a través del trabajo conjunto, cuestiones muy ligadas al programa Cultura para convivir.

Azkarate e Itxaso elogiaron Sin adiós, una propuesta teatral, musical y literaria “valiente y necesaria” para reparar la memoria de las víctimas de la violencia y que fue una de las que más adhesiones concitó. Al margen de esa iniciativa, el diputado de Cultura dijo haber echado en falta “una apuesta mayor” por abordar las “pesadillas propias más recientes” que ha vivido Euskadi, aunque consideró que en el plano de la convivencia Donostia 2016 ha estado “a la altura de las pretensiones iniciales”.

Otro de los éxitos indiscutibles de la capitalidad fue la representación de Sueño de una noche de veranoen Cristina Enea, que según uno de los análisis parciales presentados ayer, superó los 9 puntos en la valoración global del público. En el ámbito de la participación los responsables institucionales destacaron la efectividad del comité ciudadano Ardora y del programa Olas de energía, mientras que Joxean Muñoz alabó la apuesta por la “convivencia entre lenguas” de proyectos como el Foro Europeo de la Diversidad Lingüística y el Protocolo para la Garantía de los Derechos Lingüísticos.

Por su parte, Grial Ibáñez confió en que la experiencia donostiarra sea “fuente de aprendizaje” para futuras capitalidades y desveló que la exposición Cuaderno de bitácora, que repasó los hitos de Donostia 2016 en Tabakalera, viajará previsiblemente a Granada y está lista para itinerar por España, que en 2031 volverá a tener una capital cultural europea.

Después del verano, la Comisión Europea presentará su propia evaluación, realizada por la empresa Ecorys, que en los pasados meses entrevistó a una treintena de personas de la organización de la capitalidad donostiarra y del sector cultural.