Todd Haynes emociona pero no convence en Cannes

El cineasta presentó ayer ‘Wonderstruck’, un cuento filmado en homenaje a la infancia

Alicia García de Francisco / Efe - Viernes, 19 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:14h.

Cannes- Todd Haynes emocionó ayer en el Festival de Cannes con Wonderstruck, un cuento filmado con el que homenajea a la infancia y a las manos, a lo táctil, frente al mundo digital de hoy en día, en una película en la que brillan los niños Millicent Simmonds y Oakes Fegley pero que no terminó de convencer.

Basada en un cuento de Bian Selznick, el autor de La invención de Hugo -llevado al cine por Martin Scorsese-, Haynes cuenta también con Julianne Moore y Michelle Williams en papeles secundarios, pero son Simmonds y Fegley los que llevan el peso de una historia sensible y un poco más edulcorada de lo habitual en el cine de Haynes. “El guion era extraordinario”, explicó en rueda de prensa Haynes, para quien se trataba de una “idea intensa” con muchos elementos cinematográficos pese a tratarse de un cuento en gran parte ilustrado y sin palabras. Además, suponía meterse en un mundo desconocido para el realizador de Carol, el de la imaginación de los niños, y hacerlo con “dos historias que comparten una película”.

Dos historias paralelas en su temática pero separadas por 50 años y por dos estilos cinematográficos totalmente opuestos. En 1927 una niña sorda, Rose (Simmonds), que vive en Nueva Jersey trata de escapar de su autoritario padre y viaja a Nueva York en busca de su madre (Moore), una estrella de cine. Una parte que Haynes narra en un límpido blanco y negro y con muy poco texto para adentrar al espectador en el mundo silente de su protagonista. Y en 1977, Ben sufre la reciente pérdida de su madre (Williams) y decide escaparse a Nueva York para buscar a un padre que no conoce y averiguar así su origen. El color y la música y estética psicodélica de los años 70 acompañan el viaje de Ben.

“Nada ha sido especialmente fácil en esta película”, reconoció Haynes, para quien el filme era una buena excusa para “continuar el estudio de la historia del cine” que ya ha acometido en trabajos anteriores. Pero a la vez era una forma de rendir homenaje a lo que se puede hacer con las manos, a lo táctil. “Al pegamento y a la tinta que se queda en los dedos de las manos. Todavía me acuerdo de tenerlo en los míos cuando era pequeño. Creo que es algo que los niños necesitan, les gusta, y se aprende mucho haciendo cosas con las manos”, explicó. Algo en lo que coincidió Michelle Williams, a la que le encanta trabajar con niños y estimular su imaginación “para que se conviertan en adultos interesantes”.

Zvyaginstsev Tras deslumbrar hace tres años con Leviatán, el ruso Andrey Zvyagintsev regresó ayer al Festival de Cannes con Nelyubov, otra disección dura y sin contemplaciones de la Rusia actual sin cargar directamente contra el Gobierno, pero con las suficientes referencias para dejar clara su opinión. “Si han visto Leviatán ya saben cómo me sitúo frente al poder”, dijo Zvyagintsev, muy parco en la rueda de prensa en la que se limitó a afirmar que en su nuevo filme muestra la realidad de unos personajes que son reflejo de la sociedad en la que viven.

Nelyubov (Loveless), que también compite por la Palma de Oro de Cannes, cuenta la historia de una pareja que se está divorciando y que ya ha rehecho su vida. El problema es que a los dos les estorba el hijo que tienen en común, Alyosha, de 12 años, que desaparece sin que sus padres se den cuenta hasta un día después. Los dos progenitores están más interesados en sus vidas y en el dinero que en su hijo, algo que se entiende cuando entra en escena la abuela materna del niño, con poco o ningún instinto de protección.