Desde la Avenida de Tolosa

Una cabina telefónica

Por Adolfo Roldán - Domingo, 16 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

Los vecinos de la urbanización de Laskibar, en Irura, tendrán que llamar por teléfono veinte minutos antes cuando quieran coger el autobús de Donostia a Tolosa y viceversa, porque si no el vehículo, sintiéndolo mucho, pasará de largo de la parada. Esta es la decisión que han adoptado, a partir de mañana, las empresas Lurraldebus y la Compañía del Tranvía de San Sebastián a Tolosa (TSST) en tres paradas del servicio: una en el sentido a Donostia y dos en dirección a Tolosa. Los otros dos puntos que había anteriormente en el servicio se han suspendido, por decisión de la Diputación, debido a su peligrosidad al estar situadas en los arcenes de la N-I. Como se recordará, el pasado día 7 de julio tuvo lugar un aparatoso accidente al embestir un camión a un autobús de pasajeros de Lurraldebus, provocando 17 heridos. Los usuarios ahora tendrán a su disposición dos números de teléfono, uno de ellos operativo desde las 8.00 a las 20.00 horas todos los días de la semana, incluidos festivos, y un móvil de 6.00 a 22.00 horas también durante los 365 días del año. El autobús de Donostia a Tolosa solo se detendrá en Irura cuando se solicite y lo hará en una parada alternativa, dentro del polígono industrial Katategi, paralela a la N-I. Es evidente que algo había que hacer, aunque ello suponga retraso en el servicio. Pero para ser sincero, la medida adoptada me ha sorprendido. Yo conocía varios tipos de paradas: las terminales o de fin de trayecto;las discrecionales en las que el autobús se detiene solo el tiempo necesario para el acceso y bajada de pasajeros;también las prolongadas o breves, cuando sobrepasan o no los cuatro minutos. Pero ahora se ha inventado la parada telefónica, que exige llamar por teléfono. La decisión parece un tanto chapuza, del siglo pasado, y me cuesta creer que satisfaga a los usuarios de Irura, incluso apostaría que les provocará irritación. Me temo que muy pronto la parada será solo un recuerdo, aunque se instale junto a la marquesina una de esas viejas cabinas telefónicas con José Luis López Vázquez en su interior.