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‘Sí quiero’ en el marco más donostiarra

El día de la boda no es un día cualquiera. Aunque cada vez suman más los que quieren quitarle boato, también son muchos los que, sin acudir a la iglesia, desean contar con un escenario especial. La solución: el Ayuntamiento.

Un reportaje de Arantxa Lopetegi. Fotografía Gorka Estrada - Domingo, 16 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

cuando una pareja prepara su boda hay algunos aspectos que son prioritarios y a los que se presta especial atención: los trajes, el restaurante y, cómo no, el lugar en el que celebrar el enlace. Y, en el caso de las bodas civiles, pocos escenarios son comparables al ayuntamiento de Donostia y, más concretamente, a su salón de plenos.

Desde que se abrió la posibilidad de casarse en el ayuntamiento, allá por 1995, esta opción ha sido requerida por cada vez más parejas, tanto es así, que en enero de cada año estas se apresuran a dar su nombre para contar con su media hora de oro en la Casa Consistorial. Pero, que quede claro, para el siguiente año.

A quienes nos les importa casarse con abrigo y bajo la lluvia en los meses más inhóspitos del año, las cosas se les ponen más fáciles, ya que las solicitudes son menos y, según explican desde el Ayuntamiento, normalmente también son menos los preparativos. Y es que estas bodas, habitualmente, suelen ser más rápidas y con menor parafernalia. Por contra, quienes dan el “sí quiero” en los meses de primavera y verano lo tienen más difícil y no pueden despistarse, ya que en esta época se cuelga el cartel de “no hay plazas libres”.

Una vez atado día y hora, la imaginación, las ganas y las colaboraciones estelares de amigos y familia empiezan a acelerarse. Y llega el gran día. Otra decisión crucial: ¿vamos en Dbus o dando un paseo? Pues como cada cual quiera. Hasta la puerta de Alderdi Eder, desde donde se accede al salón de plenos para las bodas, las parejas han llegado de todas las formas posibles “menos en avión, aunque no lo descartamos”.

En burro, en carro de bueyes, monociclos, en coches de época, en furgonetas tipo California, a pie, en Harley Davidson, en bici o en monopatín. Todo vale y así se ha demostrado estos años. Estos son algunos de los vehículos elegidos por los contrayentes, aunque esta singular lista a buen seguro irá creciendo.

Y ya dentro ¿qué espera a la feliz pareja y a su familia?. Pues un salón imponente adornado con unos centros florales y las sillas preparadas en escena para cuatro personas, incluyendo padrinos y madrinas. Esto no ha sido siempre así. Hubo un tiempo en el que el Ayuntamiento permitía que todas las parejas que se casaban en una jornada, si así lo querían, acordaran compartir flores para poner en los bancos o los ornatos que consideraran oportunos, con el objeto de abaratar su adquisición y no andar retirando y colocando adornos.

Pero en una ocasión ocurrió que los invitados a una boda se dedicaron, al término del enlace, a llevarse las flores antes de que llegaran los participantes en la siguiente, que cuando les pillaron en plena faena casi llegan a las manos al querer impedir que dejaran el recinto sin adornos. El mal trago vivido motivó la adopción de una decisión salomónica por parte Consistorio: no se pone más que un centro y para todos el mismo.

ordenanzaEl pasado año se aprobó una resolución de Alcaldía por la que se regulan las ceremonias de celebración de matrimonios civiles en el ayuntamiento que, entre otros aspectos, dicta que se posibilitan dos procedimientos: el ordinario, con media hora por pareja, y el conocido como exprés, para el que se reservan los jueves y que se celebra en un “pis pas” con la sola presencia de contrayentes y testigos.

En todos los casos hay que realizar una solicitud previa que se debe de presentar seis meses antes, salvo raras excepciones. Como norma general, las ceremonias ordinarias, las de media hora, se celebran los segundos y terceros sábados de cada mes entre las 10.00 y las 13.30 horas, menos en junio, julio, agosto y septiembre, cuando también se casa los viernes por las tardes al haber mayor demanda.

La ceremonia, que consiste en la lectura del los artículos 66, 67 y 68 del Código Civil, corresponde a cualquier edil del equipo de gobierno, que se organizan por turnos. Ahora, si se quiere que la boda la celebre algún concejal o concejala de la oposición se puede pedir y se concede. Todo sea por la feliz pareja.