Desde la Avenida de Tolosa

El segundo sexo

Por Adolfo Roldán - Lunes, 17 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

El segundo sexo es el título del libro que Simone de Beauvoir publicó en 1949, considerado una de las obras fundacionales del feminismo de la equidad. El argumento principal de este histórico ensayo es que la mujer, o lo que entendemos tradicionalmente como tal, es un producto cultural impuesto socialmente. A la mujer la hemos definido siempre respecto a algo, como madre, esposa, hija, hermana, etc. Por eso su principal tarea es reconquistar su propia y auténtica identidad, desde sus propios criterios. Muchas de las características que atribuimos a la mujer no están dados o incluso contradicen su propia genética, sino asignadas por una educación machista que les hemos impuesto, desperdiciando sus auténticas habilidades. Cuando se publicó el libro, muchas críticas denunciaron que se había pasado la lógica de la diferencia de sexos. En el lado opuesto, el periodista Brendan Gill aseguró que “nos encontramos con algo más que un trabajo de erudición. Se trata de un ensayo, con la sal de la imprudencia que hace que el arte escueza”. Hoy me he acordado de la obra de Simone de Beauvoir al enterarme que ha muerto, por un cáncer de mama en un hospital de Estados Unidos, la iraní Maryam Mirzakhani, de 40 años de edad. Era poseedora (2014) de la prestigiosa medalla Fields de Matemática, reconocida como el Nobel de la especialidad. Despertó el asombro internacional desde sus primeros pasos en Teherán, con sus trabajos sobre la teoría ergódica, la geometría simpléctica e hiperbólica o la teoría de Teichmüller. Fue contratada por la Universidad de Harvard y posteriormente por la de Princeton, por el Instituto Clay y finalmente en Stanford, sorprendiendo siempre por su enorme valía intelectual. Recibió numerosos premios y abrió las puertas tanto al estudio de la criptografía como a la resolución de las incógnitas que rodean los orígenes del universo. ¿Cuánto hubiera perdido la Humanidad, si se la hubiera obligado a desempeñar el rol de mujer tradicional, contraviniendo su auténtica vocación?