Oñati invita a viajar al centro de la tierra

Los niños podrá hacer de espeleólogos por un día en arrikrutz, gracias al programa ‘espeleotxiki’, una aventura en familia que reserva tres citas los próximos 13, 16 y 27

Un reportaje de Anabel Dominguez - Sábado, 5 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

Las maravillas que la tierra guarda celosamente en su interior;verdaderas obras de arte que el agua y las rocas han ido formando a través del tiempo. De este apasionante viaje podrán disfrutar los más pequeños gracias a la aventura que propone la cueva oñatiarra de Arrikrutz. El programa Espeleotxiki, dirigido a niños mayores de seis años -acompañados como mínimo por un adulto- incluye tres citas para este mes de agosto, los días 13, 16 y 27.

Los txikis tendrán ocasión de sumergirse en un paisaje de otra dimensión y descubrir todo un mundo aislado lleno de belleza. La visita arranca a las 15.30 y durante alrededor de dos horas y media, los participantes, calzándose las botas y enfundándose ropa cómoda, podrán ponerse en la piel de un espeleólogo. Explorar e investigar en el interior de la tierra. “La actividad comienza en el centro de interpretación de Arrikrutz. Una vez adquirido el material necesario (casco e iluminación), mediante la topografía se les pone en situación, comentándoles por dónde vamos a andar, las características de la cueva y las condiciones con las que nos vamos a encontrar. Se les informa sobre el trabajo de los espeleólogos”, cuenta Miren Lide Zumalde, una de las guías de Arrikrutz e integrante de Oinatur, la empresa que gestiona los servicios turísticos oñatiarras.

A partir de ahí la salida discurre por las entrañas de la gruta. “Primero por la Galería 53, la pasarela abierta al público, en la que se va relatando la historia de los dos estudiantes del colegio de Arantzazu que hace 51 años osaron a entrar en la cavidad con antorchas realizadas por ellos mismos, al tiempo que contemplan las reproducciones de los animales prehistóricos”, explica Zumalde. En esta segunda parte, fuera de la pasarela y más emocionante, “los participantes tienen que saber orientarse en la oscuridad, y podrán conocer la fauna actual de las cuevas en vivo y en directo”, detalla la guía de la catedral subterránea oñatiarra.

Zumalde pone el acento, asimismo, en que a través de esta propuesta niños y mayores experimentan en sus propias carnes “las condiciones ambientales naturales de la cueva”. “Pocos lugares encontraremos donde la oscuridad sea absoluta;incluso por la noche siempre hay alguna estrella, la luna, una farola que nos está dando luz. Así que, el hecho de que uno vaya explorando y encontrando cosas, aporta a esta visita unplus de atractivo”, comenta.

Los más pequeños, con la ayuda de un mapa y una linterna, se adentrarán en el oscuro laberinto de galerías, donde tendrán que encontrar fósiles, formaciones típicas de las cuevas e, incluso, algún que otro animal llegando a sentirse como grandes exploradores. La aventura aumentará cuando tengan que trepar, pasar por espacios estrechos a cuclillas o meter los pies en zonas anegadas.

“Muy a gusto”Esta particular forma de disfrutar del verano y, a su vez hacer deporte, que se presenta bajo el epígrafe de Espeleotxiki, lleva ya unos cuantos años formando parte del menú turístico de Arrikrutz. “De manera generalizada se puede decir que los que la han probado salen muy a gusto. De hecho, tenemos algún caso que ha repetido en más de una ocasión. Hay niños que salen como si hubieran superado una verdadera aventura”, relatan desde Oinatur.

La mayoría de los inscritos en este programa proceden de Gipuzkoa y Bizkaia. Aunque, como aprecia Zumalde, en el último año “al haber ampliado la oferta de la actividad, sí se ha notado un incremento en el público del Estado, como pueden ser madrileños”.

Aquel intrépido que penetre en las cuevas, situadas bajo el macizo de Aizkorri, podrá recorrer sus salas y galerías más profundas que se quedan fuera de la visita habitual. Pero si hay algo que les llama la atención, “es la historia de los dos estudiantes de Arantzazu;se integran mucho en el papel y lo viven, muchas veces nos preguntan qué ha sido de ellos”, expone Zumalde.

Y es que corría el año 1966 cuando dos jóvenes aficionados a la espeleología, el ikaztegietarra Iñaki Zubeldia y el vallisoletano Jesús Manuel Maroto, permanecieron durante más de doce horas perdidos en el gigantesco complejo kárstico de Gesaltza-Arrikrutz. Atrapados por la angustia de este desafortunado contratiempo, lo que menos esperaban estos dos alumnos del Seminario de Arantzazu es que este percance les llevaría a toparse de bruces con el esqueleto de un león cavernario, que yacía en la posición en la que había muerto hace miles de años. No era cualquier hallazgo. Al contrario, se trataba del único esqueleto completo de este animal que se ha encontrado en la península ibérica. Una réplica de la osamenta del habitante más ilustre de Arrikrutz, datado en 35.000 años, descansa en el suelo de la cavidad oñatiarra, mientras una reconstrucción de la fiera a tamaño natural acecha a los visitantes en el marco de un asombroso paseo entre estalactitas y estalagmitas coladas, gours y otras formaciones, las que suele dibujar el cautivador paisaje subterráneo.

“También les gusta mucho el hecho de que tengan que andar a cuatro patas, por el agua o subir por una cuerda”, añade la guía.

inscripcionesEl idioma en el que se desarrollan las visitas se va decidiendo a medida de que se formalizan las reservas -se ofrece la opción de que sean bilingües: castellano-euskera, castellano-inglés....-, llamando al 943 082 000 o a través de arrikrutz@onati.eus. Además de las citas ya programadas, durante todo el año existe la posibilidad de cerrar nuevas fechas, siempre y cuando se forme un grupo mínimo de diez personas. En definitiva, una alternativa para vivir una experiencia inolvidable en familia.