Deba, un alto en el camino.

El pasado año 9.150 peregrinos pernoctaron en el albergue debarra, que en lo que va de verano ha colgado el cartel de completo “prácticamente todos los días”.

Reportaje y fotografía de Jabi Leon - Domingo, 6 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

Inaugurado en julio de 2014 en el edificio de la estación del ferrocarril, el nuevo albergue de Deba se ha convertido en una parada casi obligada para los miles de peregrinos que cada año se animan a realizar el Camino de Santiago que discurre por el norte peninsular. En 2016 fueron 9.150 las personas que pernoctaron en el albergue de peregrinos debarra y “tal y como va la presente temporada”, todo apunta a que al final de 2017 serán “entre un 8% y un 12% más” las personas que habrán pasado una noche en el equipamiento que gestiona la asociación de Amigos de los Caminos a Santiago de Deba. A estas alturas de 2017 el albergue ha acogido a “un 10% más” de peregrinos que en el mismo periodo del año anterior.

El presidente de la citada agrupación, José Mari Izaga, explica que el verano está siendo “de lo más intenso” en el albergue, que cuenta con “56 plazas” y es atendido “por 16 hospitaleros voluntarios de Deba y de diferentes localidades de la comarca”.

Según sus palabras, “la primavera fue bastante animada y el albergue estuvo lleno más de la mitad de los días de mayo y junio, pero en julio la afluencia de gente ha sido una pasada y hemos tenido que colgar el cartel de completo prácticamente todos los días”. Además, “agosto ha empezado igual, con el albergue a tope”.

Cada día el recurso de la estación debarra abre sus puertas a las 14.00 horas y las personas interesadas en pernoctar en el mismo deben apuntarse previamente en la Oficina de Turismo o en la Policía municipal.

“En el momento en que se llena, los peregrinos son derivados al resto de hostales, hoteles, pensiones y demás alojamientos existentes en la comarca”, explica Izaga, para quien resulta “muy llamativo” el incremento de peregrinos procedentes de países como Corea del Sur o China: “La mayoría de las veces son chicas jóvenes de entre 20 y 30 años que hacen el camino solas”, puntualiza.

Y es que “aunque en julio y agosto prácticamente la mitad de los peregrinos que llegan a Deba son estatales y la otra mitad extranjeros, en los meses anteriores los peregrinos de otros países suponen entre el 80% y el 90% del total”.

De todos ellos, los franceses y alemanes son mayoritarios “aunque también llegan muchos peregrinos de otros lugares como Hungría, Irlanda, Australia, Inglaterra o incluso Rusia”.

los testimoniosYolanda Garrido, Lucía Pérez, Araceli Sandoval y Raúl Candela son cuatro amigos veinteañeros de la localidad alicantina de Elda que se animaron a realizar “parte del Camino del Norte” con la intención de “vivir una experiencia diferente”.

Partieron de la localidad fronteriza de Irun y al llegar a Deba reconocieron que las primeras etapas se les hicieron “bastante duras”;más que nada “porque no somos muy deportistas”. Aun así, coinciden al señalar que la experiencia que están viviendo será inolvidable “porque estamos conociendo a un montón de gente y además el camino está muy bien señalizado, por lo que solo tenemos que preocuparnos de seguir bien las flechas”.

Este grupo de jóvenes, al que se ha unido una ciudadana alemana, reconoce que uno de los momentos “más especiales” de su ruta lo vivió “al finalizar la primera etapa” ya que “al llegar a Ulia, a las puertas de San Sebastián, pasamos la noche en una especie de comuna religiosa que nos sorprendió muchísimo”.

El grupo levantino apenas dispone de una semana para su particular peregrinar, por lo que se ha puesto como objetivo “llegar a Bilbao”. Eso sí, con la intención de “retomar el camino en ese punto otro año”.

Sea como fuere, para Yolanda, Lucía, Araceli y Raúl la experiencia está siendo “muy bonita”. Según cuentan, “ejercer de peregrino es muy divertido y además de conocer a mucha gente te permite desconectar completamente de la rutina diaria”.

Esas son, al fin y al cabo, las cosas que se llevan del camino.