Qué pasa en Donostia si no eres “amigo de”

Por Olaia Duarte - Domingo, 6 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

cada año son miles los y las donostiarras que deciden acercarse al Ayuntamiento para expresar sus quejas, pedir ayuda, exponer algún problema o necesidad o hacer alguna sugerencia. Concretamente, en el año 2016 se recibieron 13.856 comunicaciones (28% más que en 2015) a través de diferentes vías: por escrito en el servicio de Udalinfo situado en los bajos del mismo Ayuntamiento, emails a través del buzón de la ciudadanía, llamadas y la app móvil. De todas las quejas recibidas el 48% se dirigían a los departamentos de mantenimiento, urbanismo y servicios públicos. Pero, más allá de las cifras, la cuestión a analizar es la respuesta que están encontrado todos esos vecinos y vecinas que buscan una respuesta y algún tipo de ayuda en su ayuntamiento. ¿Está el gobierno municipal respondiendo a esas peticiones?

En el programa de gobierno del PNV y el PSE podemos leer que sus valores son: la claridad, la cercanía y el comportamiento ético. ¿Es eso lo que se están encontrando los y las ciudadanas? ¿El gobierno municipal tiene en cuenta las quejas y peticiones de ayuda que llegan al consistorio a la hora de tomar sus decisiones políticas? ¿Se están poniendo a las personas en el centro de su actividad política? Nada más lejos de la realidad.

Las situaciones expresadas por ciudadanos/as anónimas, colectivos de la ciudad y comunidades de vecinos nos lo demuestran. Veamos algunos ejemplos de estas últimas semanas.

Siete meses y nada menos que quince quejas han necesitado los vecinos y vecinas de la calle Nueva de Gros para ser atendidas por los delegados de Urbanismo y de Seguridad Ciudadana, en relación a unas obras que se estaban realizando en el Trinquete situado en sus comunidades sin contar con las licencias necesarias. Pese a las numerosas quejas y peticiones de reunión por parte de los vecinos y vecinas, los concejales responsables han reaccionado siete meses después, cuando las obras ya están terminadas. Y han reaccionado solamente ante la denuncia reiterada del grupo político al que represento, EH Bildu. Esta irresponsable dilación en atender a la ciudadanía ha perjudicado, por un lado, a unos vecinos/as que llevan meses invirtiendo tiempo y energías en ser atendidos por el Ayuntamiento y, por otra parte, a unos empresarios que ven ahora su local cerrado tras realizar una gran inversión.

Una situación parecida es la que han vivido los vecinos y vecinas de la calle Maldatxo en Egia, quienes llevan solicitando el arreglo del muro de su calle, por motivos de seguridad, desde agosto del 2016, reclamando que las calles y barrios que quedan más lejos del marco incomparable también son responsabilidad de este Ayuntamiento. A día de hoy, siguen sin una solución definitiva.

La misma suerte han tenido las quejas relacionadas con los apartamentos turísticos ilegales, en un año en el que el turismo y sus consecuencias están en boca de todos/as. Por poner un ejemplo de las decenas de casos que hay, citaremos a vecinos/as de la Avenida de la Libertad, que llevan desde diciembre del 2016 denunciando las molestias que vienen sufriendo debido a la utilización de pisos con uso turístico ilegales en varias comunidades. El desamparo y desprotección que padecen por la falta de respuesta de este Ayuntamiento es total. De hecho, en la oficina municipal de EH Bildu todas las semanas recibimos a ciudadano/as pidiéndonos ayuda ante la dejadez del gobierno municipal.

Y siguiendo con temas de vivienda, no podemos olvidar el caso de dos familias donostiarras de la calle Oriamendi que llevan desde julio del 2015 (24 meses) desalojadas de sus casas por orden del Ayuntamiento a la espera de que el chalet situado ladera arriba realice una obra que solucione los problemas estructurales ocasionados por la construcción de su nueva piscina. Y es que el ayuntamiento ha permitido a los propietarios del chalet dilatar el plazo de realización de esta pequeña obra (presupuestada en 2.800€) hasta los dos años.

Sin embargo, al igual que el gobierno municipal y sus delegados argumentan estar muy ocupados para hacer frente a todas las peticiones y quejas de la ciudadanía, vemos milagrosamente que en algunas ocasiones y con temas concretos muestran una rapidez desmesurada. Eso nos trasladan, por ejemplo, varios hosteleros de la calle Egia, quienes las últimas semanas se sorprendían al ver de un día para otro cómo se cambiaban de sitio unos contenedores para facilitar a un bar abierto recientemente en dicha calle la colocación de una terraza en una zona que, por cierto, la Ordenanza no permite.

Y el último episodio del que tenemos noticia es realmente descorazonador: la asociación de padres y madres y la dirección de la Ikastola Orixe han trasladado que, tras dos años manteniendo conversaciones con el gobierno municipal y presentando escritos sobre la imperiosa necesidad de espacio para sus alumnos y alumnas, el gobierno ha decido no cederles el convento de Santa Teresa. Es un dato significativo, también, la forma en la que estos padres y madres y la dirección del centro se han enterado de la noticia, a través de la prensa, en medio de un puente de verano.

Estos son solo algunos ejemplos que nos trasladan los ciudadanos y ciudadanas y que nos hacen pensar que este gobierno municipal actúa con doble rasero según el nombre y apellidos de la persona que se dirige al ayuntamiento. El amiguismo, el favoritismo y el nepotismo -la vieja política- han regresado a Donostia de la mano de un equipo de gestión que gobierna para cuatro. Y si tú no estás entre esos cuatro, todo son trabas.

Con esto no queremos desanimar a la ciudadanía, al contrario. Animamos a los colectivos y personas individuales a trasladar sus peticiones y necesidades al Ayuntamiento y a los distintos grupos políticos como lo han hecho hasta ahora, porque pensamos que la esencia de la política municipal está en la interlocución con el ciudadano/a.