La plaza de Munto recupera su historia

En el lugar que en su día ocupó la bodega del popular caserío se ha habilitado un pequeño museo que recuerda el proceso de elaboración de la sidra, habitual en los
‘baserris’ de la zona de Aiete

Un reportaje de. Arantxa Lopetegi - Martes, 8 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

El caserío Munto, que durante muchos años acogió un popular merendero que fue punto de encuentro de varias generaciones, fue derribado en 2013 pero han sido muchas las voces que han venido reclamando incorporar a este ámbito algún elemento que recuerde tiempos pasados.

El controvertido derribo del baserri fue seguido de la convocatoria de un concurso de ideas para definir usos futuros para la plaza y las obras dieron inicio hace casi dos años, en septiembre de 2015. Pero quedaba una asignatura pendiente, incorporar una huella visible de la historia.

Y así ha sido. Todo aquel que se acerque a la plaza de Munto podrá ver un pequeño museo arqueológico al aire libre en el que se exponen herramientas, aperos y artilugios mecánicos que componían la antigua prensa y el tolaredel caserío en el que se elaboraba sidra.

La Asociación de Vecinos Lantxabe ha sido agente activo en la recuperación de estos elementos que se ubican en lo que en su día fue la bodega del merendero. En un espacio acristalado y correctamente iluminado se muestra el motor de la prensa que, con una polea de cuero genuino, permitía que funcionara el lagar.

Además, en este espacio podrán verse el cuadro de madera que reproduce la bañera del tolare, el gran eje o ardatza de 2,5 metros en torno al que giraba el rodamiento y la prensa de Munto, además del mando eléctrico, la desgranadora. la embotelladora, diversas kupelas, la balanza de pesas, máquinas de segado o laias, entre otros elementos.

Cuatro años han tenido que pasar desde que se derribó el caserío para que se haga realidad el museo que, desde Lantxabe, aseguran que está cargado de “recuerdos y simbolismo”, un viaje a los inicios del siglo XX, cuando en los caseríos de la zona se elaboraba sidra.

Todas las piezas que se recogen en este museo son originales de Munto y han sido conservadas por Lantxabe en un almacen municipal de Igara. Dichas piezas tienen perfecto encaje en los restos del caserío que se lograron conservar.

Precisamente es el elemento evocador el que más valoran desde Lantxabe, asociación que se congratula por la puesta en marcha de este espacio expositivo en un entorno en el que los edificios históricos han corrido diversa suerte. Un ejemplo lo hallamos en el caserío Katxola, que fue desmontado y vuelto a construir, piedra a piedra, en el entorno de Miramon.