Sare contabiliza que 113 menores sufren las secuelas del alejamiento de los presos

Exige “acabar con la política de excepción” para zanjar las “vulneraciones de derechos” de los hijos de reclusos de ETA

Imanol Fradua - Miércoles, 9 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

Bilbao- La red ciudadana en apoyo a los presos, exiliados y deportados, Sare, contabilizó ayer que 113 menores de edad padecen los efectos del alejamiento de los miembros de ETA encarcelados. El colectivo se reafirmó ayer en Bilbao en que ejercer la defensa de los derechos de “los niños con mochila”, tal y como los calificaron, será uno de sus cometidos principales durante los meses próximos “para que nadie tenga que vivir lo que ha vivido Peru del Hoyo”, hijo del recientemente fallecido recluso de la organización armada, Kepa del Hoyo. “Sare será su voz”, profundizaron, ya que para poder alcanzar “una resolución y paz reales, hay que acabar con todas esas políticas de excepción y vulneraciones de derechos humanos”. La llave para lograrlo será que la sociedad vasca sea “parte activa” para que los derechos de los encarcelados y sus descendientes “sean respetados”.

Sare expuso la vivencia del hijo de Del Hoyo como ejemplo del “inhumano sistema penitenciario” del Estado español. Es por ello que tuvieron que salir a la palestra para dar voz a estos jóvenes -que tienen a padres, madres o ambos progenitores en las cárceles- “cargados con tan pesadas mochilas” que “no comparecen en los medios de comunicación ni en las instituciones”. Un total de 18 menores se pusieron ayer frente a las cámaras, pero la iniciativa del colectivo ciudadano recibió la adhesión de otros 19 más. Su portavoz, Oihana Mujika, llamó a resolver su situación reafirmando la convicción de Sare de que hollar un escenario de paz y convivencia plenas en Euskadi pasará indefectiblemente por zanjar las vulneraciones de los derechos humanos de los presos y sus familias.

“Para ello, es necesario un cambio en la actitud de los gobiernos de Madrid y París”, aseguró Mujika en el transcurso de su comparecencia. Los estados español y francés, no obstante, no han rebajado un ápice la presión sobre los reclusos de ETA que se mantienen fieles a los postulados del EPPK, por más que el colectivo de presos zanjara el debate interno que mantiene abierto al apostar mayoritariamente a favor de acogerse a los cauces legales para lograr excarcelaciones y beneficios penitenciarios -cambios de grado, redenciones, permisos, etcétera-, tras décadas negándose a explorar esas vías para resolver sus situaciones carcelarias. Esos pasos son insuficientes a ojos del Gobierno español de Rajoy, que ya mantiene la férrea postura de no otorgar concesión alguna, al menos hasta que la organización armada no cierre la persiana definitivamente. A este respecto se ha referido durante los últimos tiempos el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, quien desechó que el trato a los reclusos vaya a verse modificado. El cumplimiento íntegro de sus penas y el alejamiento se mantendrán invariables, a pesar de que la cifra de presos ha experimentado un paulatino descenso en los últimos años. El último informe de Etxerat, la asociación de familiares de los reclusos, calcula que existen 322 encarcelados dispersados en 65 cárceles de los estados español y francés, y Suiza. Casi un 70% de ellos está recluido en prisiones que se encuentran a entre 600 y 1.100 kilómetros de Euskal Herria y otro 21%, a entre 400 y 590 kilómetros.

“Así pues, apelamos de nuevo a la sociedad vasca a que esté activa, para que nadie tenga que pasar otra vez por estas situaciones”, anunció la portavoz de Sare. “Ciudadanas y ciudadanos tenemos que ser parte activa de la solución a la situación penitenciaria. Hay que demostrar una y otra vez que aquí deseamos construir una sociedad basada en el respeto y la convivencia, una sociedad en la que no se eduque en el odio, y para eso deben ser respetados los derechos de las personas presas y hay que dar pasos en dirección a la resolución”, argumentó.

“robar la infancia” La comparecencia de Sare contó con el testimonio de Peru del Hoyo, hijo del exmiembro del comando Bizkaia de ETA Kepa del Hoyo fallecido de un infarto mientras practicaba deporte el pasado 31 de julio en la prisión de Badajoz, donde cumplía una condena de 30 años por sendos delitos de asesinato, atentado y colaboración con organización armada. Su muerte lejos de Euskadi ha generado intensos encontronazos entre las formaciones políticas vascas, especialmente a raíz de los homenajes brindados a su figura, unos actos que motivaron la condena del PP.

No solo eso, Sortu también mantuvo un cruce de declaraciones con el PNV después de que el lehendakari reclamara a la izquierda abertzale que asumiera su “responsabilidad” por la actual situación de los presos y estos respondieran a los jeltzales acusándoles de haber “contribuido al sostenimiento” de la política penitenciaria “criminal” de la mano del PSOE y el PP. “Nos han robado la infancia”, apuntó el hijo de Del Hoyo, tras asegurar que “la condena impuesta a nuestros padres y madres, pese a que nosotros somos inocentes, también nos ha sido impuesta a nosotros”. “¿Cómo es posible que la oportunidad y esperanza de estar con mi padre se acabe de golpe tras sufrir esa injusticia durante 19 años?”, se cuestionó. “¿De donde viene la palabra justicia, si desde mi nacimiento mi vida ha sido injusta?”, prosiguió.

La hija de Juan Carlos Iglesias Chouzas Gadafi, por su parte, narró las vivencias por las que pasan los menores que visitan a sus progenitores encarcelados, a los que la dispersión “ha robado la niñez”. Olatz Iglesias, por último, se preguntó “a quién ha hecho favor la muerte de Del Hoyo” e instó a que no sucedan hechos similares en el futuro.