Francia estudia cómo lograr la desradicalización

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Jueves, 10 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

París- Con 217 adultos y 54 menores retornados de Siria o Irak y más de 18.000 fichados por radicalización, Francia se enfrenta al dilema de qué hacer con estas personas, para asegurarse de que abandonan cualquier proyecto de violencia.

“Hay un problema y hay que resolverlo;podemos meterlos simplemente en prisión, pero no es seguro que abandonen su ideología”, responde con contundencia el sociólogo Gérald Bronner a Efe. Para este investigador, miembro del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de Francia, la cuestión es compleja porque “es imposible eliminar una idea de alguien, tan solo podemos hacer que una persona se adhiera a ella con menos intensidad”.

El Estado francés ha puesto en marcha diversos programas para atajar la radicalización, como la creación de programas de evaluación en prisiones, mientras que asociaciones civiles han lanzado iniciativas en ese mismo campo, pero para Bronner hace falta una mayor voluntad política.

El ministro del Interior, Gérard Collomb, anunció recientemente el cierre del primer y único centro francés de desradicalización yihadista, creado en 2016 para acoger a 25 jóvenes de 18 a 30 años pero que solo albergó a 9, ninguno de los cuales finalizó el programa. La cancelación del proyecto supone “un fracaso” pero no “una renuncia”, reconoció Collomb en una entrevista publicada el domingo en el semanario Le Journal du Dimanche.

Según Bronner, que intervino regularmente en ese centro, el fallo no está en el programa en sí mismo sino en la estrategia de participación voluntaria, “una decisión política” y que ha supuesto que se haya quedado sin ocupantes. El establecimiento estaba dirigido a “desarrollar el espíritu crítico de los participantes” sin “poner sus creencias en cuestión”, con el fin de que tomen “un poco de distancia intelectual respecto a ellas”, explica.

Entre 600 y 700 franceses siguen aún en Irak y Siria, según el Ministerio del Interior, y las personas señaladas por las prefecturas de Policía como “muy radicalizadas” no han dejado de aumentar hasta alcanzar una cifra “enorme”, dijo el politólogo Sébastian Roché. - David A. Alares