Ernai desoye el llamamiento de Sortu y ataca la sede de Basquetour en Bilbao

La organización juvenil reivindica las pintadas realizadas dos días después de que Otegi abogara por evitar incidentes

Txus Díez - Jueves, 10 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

Donostia- Cuando parecía que las aguas volvían a su cauce y que la sonora polémica en torno al turismo rebajaba su intensidad, después de que Arnaldo Otegi llamara a la calma y de que la manifestación convocada en Gasteiz transcurriera sin incidentes, la sede de Basquetour apareció en la mañana de ayer con pintadas que Ernai, la organización juvenil de Sortu, se encargó además de reivindicar a través de un vídeo difundido en internet.

En dicha pieza se observa a varias personas con capuchas portando aerosoles y realizando las pintadas en la puerta de la sede de la Agencia Vasca de Turismo-Basquetour en la plaza Bizkaia de Bilbao. En las pintadas, se alude a la manifestación convocada por Ernai el 17 de agosto en Gernika-Lumo (el mismo día que la convocada en Donostia), bajo el lema Zuen turismoa gazteon miseria. Herria Bizirik. Además, los autores de los hechos arrojaron pintura a las puertas de la sede. En el vídeo, Ernai califica a Basquetour como “agencia vasca de la precariedad” y señala en euskera que, tras la postal -en la que no hay imágenes de Donostia, y sí de la Casa de Juntas de Gernika, San Juan de Gaztelugatxe, el Guggenheim o la réplica de la cueva de Ekain-, hay explotación y esclavitud. El sabotaje se produjo después de que Otegi rechazara públicamente la violencia para defender las posiciones de cada uno en este debate. La propia Ernai había dado a entender que no iba a seguir el camino de las juventudes de la CUP en Catalunya.

Las reacciones no se hicieron esperar, en primer lugar por parte del Gobierno Vasco, directamente aludido en esta ocasión por Ernai, pues Basquetour depende de esta institución.

El lehendakari, Iñigo Urkullu, trasladó en las redes sociales su solidaridad con “el sector dedicado a la actividad económica y al turismo, turismo propio y visitante exterior”, entre otras cosas porque “hostelería, gastronomía, cultura-folclore y actividades festivas y sociales ayudan al conocimiento de Euskadi, su geografía y naturaleza”. Por su parte, el director de Basquetour, Harkaitz Millán, afirmó que “los sabotajes y ataques, lejos de contribuir al debate, lo único que consiguen es enturbiarlo y perjudicar la imagen de Euskadi como destino de calidad”. Millán pidió a la izquierda abertzale que “condene de manera explícita” las acciones y pida a los autores que “cesen los ataques”.

También la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia, se pronunció para responsabilizar a la izquierda aber-tzale de crear “polémica sobre el turismo” y dar “una imagen de este país que no es cierta”. Tapia recordó que, a finales de junio de 2016, “se aprobó una Ley de Turismo, que en su prólogo habla de que tenemos que trabajar por un turismo sostenible, que es nuestro modelo”, una ley que “fue apoyada desde el primer momento y pactada con EH Bildu”, por lo que abogó por “desarrollarla entre todos”.

Tapia admitió que existen problemas “puntuales” de saturación en lugares como la Parte Vieja de Donostia, pero emplazó a “todas las instituciones” a “trabajar para tratar de buscar una solución a ese problema”.

Desde el PSE, responsable de la gestión del área de turismo en el Gobierno Vasco, su secretaria general, Idoia Mendia, sentenció que “los actos vandálicos deben cesar” y que “Euskadi merece ser visitada”, y el secretario de Organización del partido, Miguel Ángel Morales, hizo “un llamamiento al coordinador general de EH Bildu (Otegi) y a las formaciones que integran esta organización para que pongan fin a esta campaña infame y rechacen estos ataques, que ya han tenido reflejo en la prensa internacional”. Para la comisión ejecutiva del PSE, el ataque a la sede de la Agencia Vasca de Turismo y los que le han precedido “son lamentables, se sitúan al margen de cualquier debate político y social sobre el modelo turístico, y dejan clara la dificultad que, con demasiada frecuencia, experimenta la izquierda abertzale para hacer política, para respetar las reglas democráticas y avanzar en la convivencia”. Otegi salió ayer al paso de lo sucedido para recordar en Twitter sus declaraciones en contra de los incidentes “por si a alguien no le ha quedado claro”.

dieciséis pintadas en un díaEn el PP vasco, por su parte, su presidente, Alfonso Alonso, reclamó “unidad política” para “contrarrestar la campaña de intimidación” al turismo que está realizando la izquierda abertzale en Euskadi. A través de las redes sociales, el líder de los populares calificó de “intolerable” el ataque y pidió “unidad política y apoyo al turismo para contrarrestar esta campaña de intimidación”. En esa línea, la parlamentaria Nerea Llanos reclamó al lehendakari que lidere “una respuesta unitaria” de la mayoría política y social a “los ataques violentos” contra el turismo para no “echar por tierra la buena imagen de Euskadi”. La popular recordó que su partido promoverá en las instituciones vascas una declaración de apoyo al turismo.

También Ciudadanos se pronunció ayer en torno al ataque a la sede de Basquetour, para identificar la llamada turismofobia con “la fobia de siempre: la aceptación de que vivimos en un mundo globalizado, de libre circulación de personas, y que es así como la economía prospera”. La formación naranja señaló que el hecho de “que la apertura de mente y la razón mande sobre el desarrollo es algo que a algunos les molesta asumir”, y remarcó la “necesidad de exprimir al máximo” los parajes, culturas y gastronomías del país y potenciar los puntos de atracción turística de forma “descentralizada y diversificada”.