El botiquín de la media veda

Las primeras jornadas de caza representan una seria amenaza para los perros por las altas temperaturas y el largo periodo de inactividad 

Un reportaje de I. Ajuria - Viernes, 11 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

Han pasado unos cuantos meses desde que se cerró la temporada general. La media veda está a la vuelta de la esquina y muchos cazadores esperan ansiosos el momento de ver a sus perros cobrar la primera codorniz. Sin embargo, no hay que olvidar que estas primeras jornadas de caza representan una seria amenaza para nuestros animales.

Las altas temperaturas hacen que el verano sea una estación especialmente peligrosa. Muchos perros vienen de un largo periodo de inactividad y el calor puede ser sofocante en agosto en comunidades como Castilla y León, Aragón o La Rioja, por lo que la preparación física es un elemento clave.

Adiestradores y veterinarios recomiendan empezar a llevar al animal al monte semanas antes para que vaya cogiendo tono muscular y resistencia. También es importante suministrar agua al perro con frecuencia y evitar su exposición prolongada al sol durante los desplazamientos en coche o en extenuantes jornadas de caza.

Pero los golpes de calor no son el único riesgo. Espigas, patas aspeadas y picaduras de insectos o serpientes pueden acarrear también graves consecuencias, de ahí que en el equipo de un cazador no pueda faltar un botiquín de emergencia “con desinfectantes como Betadine o Urbason inyectable para las picaduras”, aconseja Yurema Arbaizar.

Esta veterinaria, de hecho, ha ofrecido este mismo año cursos de primeros auxilios caninos en jornadas organizadas por las Federaciones de caza de Bizkaia y Álava. La gran acogida que han tenido estas sesiones contrasta con la imagen de descuido con sus animales que, en ocasiones, se proyecta sobre los cazadores. “Hay de todo -puntualiza Arbaizar-. Están los que se preocupan lo mínimo, pero muchos los cuidan mejor que a los perros que están en casas”.

Respecto a la media veda que está a punto de empezar, la veterinaria reconoce que “hay bastante movimiento”. A las desparasitaciones habituales se ha añadido, por ejemplo, la vacunación antirrábica obligatoria para perros mayores de tres meses en comunidades como Castilla y León, donde ha pasado a ser anual. “La verdad es que junio, julio y agosto son meses con mucho trabajo para nosotros”.

La última recomendación de la veterinaria se centra en los perros de corta edad. “A los de menos de un año no hay que forzarles demasiado porque tienen las patas más sensibles”, advierte.

consejos veterinarios

Golpes de calor. Para refrigerar su cuerpo, los perros utilizan el jadeo como un tipo de respiración rápida que les permite evaporar la saliva y disminuir su temperatura corporal. Si esta sube rápidamente, puede comprometer la vida del animal. Uno de sus desencadenantes es la deshidratación, por lo que se debe dar de beber agua al perro con frecuencia (aproximadamente cada media hora) y programar las jornadas de caza a horas tempranas. Si detectamos síntomas preocupantes en nuestro animal hay que mojarlo con agua fresca, aunque no demasiado fría, mientras se le traslada al veterinario.

Almohadillas. Son erosiones o inflamaciones de las almohadillas plantares que se producen con frecuencia durante la media veda por un desgaste excesivo en terrenos secos y abrasivos. Se pueden prevenir con sesiones de entrenamiento previas. En los casos más leves, el tratamiento puede realizarse con friegas de agua fría mezclada con vinagre al 10% y sal, pero cuando las almohadillas están levantadas hay que desinfectar y reposar varios días.

Espigas. La caza en terrenos con mucha maleza hace que los perros se llenen de espigas y otras semillas vegetales. Se introducen con gran facilidad en los oídos, espacios interdigitales, ojos… y pueden acabar migrando al interior del perro con consecuencias fatales en algunos casos. Se recomienda repasar las zonas más conflictivas al concluir la jornada. Lavar los ojos de los animales con suelo fisiológico también es conveniente.

Picaduras. Picaduras: insectos y serpientes proliferan en verano. En caso de picaduras en la boca o masivas es conveniente utilizar antinflamatorios o antihistamínicos. Si el ataque ha sido de una víbora, hay que trasladar al animal con rapidez al veterinario.