El problema es el tiempo

Sábado, 9 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

Pocas veces he estado tan en desacuerdo con Fernando González Urbaneja, que ha argumentado en República.com por qué considera que ha llegado el “tiempo para fiscales y jueces” en Catalunya ante la “sedición” de su mayoría parlamentaria. Quien pretenda cortar este problema político, identitario, nacional y emocional, con una actuación judicial solo logrará antes o después una reproducción del mismo pero con intensidad añadida. La respuesta no es la ley, es la mano tendida, el diálogo, el acuerdo.

Uno de los mayores problemas de credibilidad de este procés, que debería ser histórico pero no logran que lo percibamos así, es el protagonismo de la CUP, el último partido en el Parlament, que obtuvo un 8,2% de los votos en las autonómicas del 2015 y que, sin embargo, ha logrado erigirse, con sus formas de dudoso gusto e intención, en uno de los líderes del mismo. Ahora despeñan el vehículo par dar la bienvenida a su pequeño estado (evitan llamarlo así). Lo obvian, pero el “cómo” es importante.

Si detienen al líder de una célula yihadista que, además de ensayar vídeos de decapitaciones en grupo, resulta ser afiliado a un partido nacionalista catalán, se hubiera montado una campaña extraordinaria. No les digo nada si llega a ser de la CUP. ¡O de Bildu! Pero, al final, resulta que ha sido del PP: Mohamed Hafid era afiliado al partido de Rajoy en Melilla y, según El Español, llegó a participar en algún mitin junto al líder local, Juan José Imbroda. Y ha pasado desapercibido. O han hecho que pase desapercibido.