Orio vuelve a entonar el alirón

SEGUNDA JORNADA | Los aguiluchos logran su 32ª Bandera de la Concha tras brillar en una regata fuertemente influenciada por el viento y las olas

Jon Ander de la Hoz - Lunes, 11 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

donostia- La trainera de Orio fue un hervidero de emociones nada más cruzar la línea de meta. Sonrisas y lágrimas que brotaban en las caras de los remeros nada más saberse ganadores de la Bandera de la Concha relataban la alegría de un pueblo que tras diez años de altibajos -descenso incluido- volvió a entonar el alirón en una plaza abarrotada.

Orio voló sobre las olas para hacerse con su 32ª bandera. El equipo de Jon Salsamendi trazó una eficaz estrategia que les condujo hasta la victoria. Atosigó a Urdaibai en el largo de ida, para volver a las mil maravillas entre olas que requerían mucho oficio. Tras llegar a la ciaboga con un segundo de ventaja sobre Bermeo, el cuadro guipuzcoano estiró su renta hasta los 24 segundos en popare.

Los amarillos lograron su victoria en un campo de regateo casi impracticable. Tanto, que se planteó hasta la suspensión. Los delegados y la organización se reunieron para decidir qué hacer con la regata;algunas voces abogaban por la suspensión mientras otros planteaban que la regata debía jugarse. Entre estos últimos se encontraba Joseba Fernández. El técnico de Urdaibai se mostró partidario de celebrar la competición a pesar de que su equipo contaba con 4.28 segundos de ventaja, una renta que se esfumaba con el campo de regateo bajo esas condiciones.

Tras la decisión llegó un sorteo de calles que deparó realidades distintas. Hondarribia remó por la uno que nadie quería, Orio salió por la dos, mientras que Kaiku y Bermeo bogaron por la tres y la cuatro, calles a priori más resguardadas. Como de costumbre, Urdaibai impuso su fuerza para hacerse con la proa de regata nada más arrancar. Nadie de sus rivales pudo frenar a los bermeotarras en la salida. Orio intentaba amarrar a la Bou Bizkaia. Por su parte, Hondarribia sufría por la uno. Los verdes no tuvieron su día en La Concha. Tras verse perjudicados por el sorteo, la Ama Guadalupekoano imprimió su habilidad entre las olas.

A mitad del primer largo la tanda era cosa de dos. Urdaibai atacaba continuamente sin poder despegarse de Orio. En un momento los txos lograron ponerse cuatro segundos por delante, pero los amarillos redujeron la renta hasta un segundo. A falta de unos metros para la ciaboga, el equipo de Jon Salsamendi metió una marcha más a su remada y se colocó en una primera posición que mantuvo hasta la llegada.

En la ciaboga Orio giró un segundo por delante. Lo hizo sin que el proel trincase el remo corto, a raíz de una decisión técnica que recobró sentido por el estado del mar. Para entonces, Kaiku y Hondarribia se habían despedido de la lucha por la bandera al perder 50 y 51 segundos, respectivamente.

La San Nikolas se lanzó a por la victoria nada más salir de boya. Los amarillos, comandados por un gran Gorka Aranberri, consiguieron mantener la trainera firme hacia la meta mientras deslizaban el bote hacia la calle uno. Fue entonces cuando Bermeo comenzó a ceder segundos. Hondarribia y Kaiku no conseguían volver como de costumbre y se enfrascaron en una pelea por el tercer puesto.

Mientras, Orio creía en sus posibilidades para provocar la victoria, tal y como había anunciado Salsamendi en días anteriores a la cita. Su equipo consiguió empopar tres olas en apenas un minuto, lo que les sirvió para voltear la ventaja de Urdaibai a la par de la isla. De ahí hasta la llegada Orio surfeó todas las olas para agrandar su renta hasta los 24 segundos finales que sirvieron para rubricar la primera remontada de su historia en la Bandera de la Concha.

Por detrás, Bermeo llegó abatido a meta tras no poder lograr su cuarta victoria consecutiva en Donostia, al igual que Kaiku y Hondarribia, que no acertaron en la cita más esperada del año. Los sestaoarras fueron terceros en la clasificación final a 1:06;Hondarribia se dejó 1:20 segundos en meta, cayendo hasta la cuarta posición en la clasificación final.

La tripulación oriotarra la formaron Jon Albizu, Iñigo Mujika, Paul Galdiz, Jon Agirrezabala, Oier Aizpurua e Ibon Arruti en la banda de babor;Josu Indo, Unai Etxeberria, Iñaki Elorza, Alexander Esteban, Xabier Arregi y Bersaitz Azkue remaron por estribor, mientras que Endika Alberdi hizo las veces de proel y Gorka Aranberri de patrón. El zarauztarra conquistó ayer su quinta bandera en La Concha.

Seis canteranos bogaron con Orio. Entre ellos, Indo, Etxeberria y Mujika, remeros que no abandonaron el barco cuando llegaron las dificultades y que ven recompensada su fidelidad. También cabe destacar la presencia de Jon Albizu, el único remero de la plantilla que también participó en la victoria anterior, en el año 2007.

San Juan y Donostiarra En la primera tanda, Pasai Donibane se quitó la agridulce sensación de la primera jornada al firmar una de sus mejores actuaciones de la temporada. Los pasaitarras ganaron su tanda por delante de un gran Donostiarra que fue de menos a más por la dificultosa calle uno.

Zierbena mostró su fortaleza física en los primeros compases de la carrera. El equipo de Juan Zunzunegui salió a por la victoria, pero sus opciones se redujeron al pasar de puntas. Sin el resguardo que le ofrecía la calle cuatro, los galipos comenzaron a ceder terreno. Fue entonces cuando San Juan superó a los marrones, y aumentó su ventaja sobre Donostiarra y Tirán, descolgados. En un arreón impresionante, la Erreka hizo la ciaboga con 21 segundos de renta sobre Zierbena. Donostiarra era tercero a 25 y Tirán, cuarto. Tras la maniobra comenzó el baile de segundos. Con San Juan comandando la serie en todo momento, Donostiarra montó sobre varias olas que le sirvió para alcanzar a Zierbena. Las distancias crecían y se reducían por momentos. En ese contexto, la Bantxa local sacó provecho de su calidad para asentarse en la segunda posición. San Juan consiguió ganar la tanda, un resultado que se tradujo en la quinta posición final. Tras la Erreka, Donostiarra aprovechó una espectacular última ola para colarse en la séptima posición de la clasificación general, condenando a Tirán a cerrar la 122ª edición de la Bandera de la Concha.