‘Sleep well beast’

La valentía y ambición de The National

El grupo estadounidense se aleja de su lírica zona de confort en ‘Sleep well beast’, su séptimo disco

Un reportaje de Andrés Portero - Lunes, 11 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

sleep well beast (4AD. Pias) es el séptimo disco de The National, un grupo situado en ese espacio difuso entre la avanzadilla indie y el mercado comercial. El regreso demuestra la valentía, ambición artística e inteligencia de los estadounidenses, que optan por poner bridas a su épica, acentuar el uso de la electrónica y crear sin imposiciones. La bestia del título es “el futuro”, ante el que su líder, Matt Berninger, dice sentirse “esperanzado”.

Producido por el grupo, este álbum se estrena cuatro años después de su anterior disco y marca la continuidad de una carrera que avista ya en el horizonte sus dos primeras décadas. The National ha sido uno de los recurrentes aspirantes indies recientes a dar el salto al pop y rock de estadio ya que, según muchos, habían dejado aristas en el camino en sus tres últimos y bellos discos: Boxer, High violety Trouble will find me.

No parece que el propósito de su séptimo disco sea buscar al público mayoritario. Autores de un disco anterior titulado Canciones tristes para amantes sucios, parecen haber dado continuidad a sus proyectos paralelos (bandas sonoras, música clásica...) en su disco más inquieto, valiente y ambicioso.

Berninger, su cantante, defiende que en el arte “hay que jugársela”, independientemente del resultado final, y salir de la apacible zona de confort. Y eso hacen The National en unas canciones en la que la balanza artística vence a la comercialidad, sin renegar de su intimismo y cierta épica, pero eligiendo crear en libertad y sin buscar convertirse en un grupo de estadios y festivales (como Arcade Fire), apostando por tocar en teatros y basílicas.

electrónicaEl disco, grabado en el estudio Long Pond de su propiedad (abierto, sin paredes para verse tocar y rodeado de naturaleza) y sin la dictadura del calendario, evidencia un uso mayor de recursos electrónicos. Se evidencia desde el arranque con Nobody else will be there, en su ritmo monocorde y motivos ambientales, en los que se evidencia el trabajo de Bryce Dessner’s en la composición de bandas sonoras, incluida El renacidopara Iñarritu.

Y esa instrumentación sintética resulta primordial en Walk it back, que muestra la voz grave de Matt con un timbre a lo Leonard Cohen;el medio tiempoEmpire line; la bailableI’ll still destroy you, de ritmo creciente, brillante estallido final y ecos de Radiohead, al igual que en Guilty party;y, sobre todo, en la larga Sleep well beast, de sonido experimental e impresionista.

El CD también incluye pasajes emocionales marca de la casa como la popera Day I die;la emotiva balada Born to beg, en la que se contraponen motivos electrónicos y un piano, instrumento líder en la clásica Carin a the liquour store;la rockeraTurtleneck;un The system only dreams in total darkness de gran riff... Y al frente, la voz profunda de Berninger, autor de unas letras que comparte con Carin, su esposa, al modo de su admirado Tom Waits.

monstruos y matrimonioNo es un disco alegre. Matt escribe sobre “las cosas a las que tengo miedo o las que quiero mantener”. En este caso, su matrimonio. “Estoy felizmente casado, pero no es fácil. Hemos escrito sobre matrimonios viniéndose abajo”, explicó a la BBC. Por el disco desfilan parejas que no saben qué decirse;ira y tristeza;la política que da la espalda a la comunidad;amor incondicional;sexo, drogas, alcohol...