Desde la Avenida de Tolosa

Una idea patentada

Por Adolfo Roldán - Lunes, 11 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

Me han informado de buena fuente que Lucifer quería mutar su nombre y rehabilitar el infierno, para eludir su mala reputación y transformar el negocio en una distopía inteligente. Lo que pasa es que le ha salido el tiro por la culata. Durante muchos siglos, primero Hades, Caronte, Cancerbero y compañía, luego Lucifer, Satanás, o Belcebú, se encargaron de mantener humeantes las calderas de Pedro Botero para alimentar el castigo eterno de los réprobos. Pero un día, el Diablo convocó con urgencia una reunión de expertos para un “brainstorming”que les permitiera cambiar radicalmente de imagen. Había trascendido, dijo, que en el infierno se explotaba a los residentes, se les maltrataba, se les humillaba, se les quemaba y no se les permitía pensar, ni reivindicar el derecho a decidir, el de reunión o de expresión, etc. Naturalmente, la bancada celestial aprovechó el bulo y contrató una campaña publicitaria contra ellos en los descansos de los partidos de fútbol, y los informativos de televisión. “Hay que reaccionar”, urgió a los asistentes. Un diablillo que había leído 1984, escrito por un total Orwell, sugirió crear una ciudad en Franja Áérea 1 que tuviera un “Gran Hermano”, una habitación 101, una policía del pensamiento, y una neolengua con muchas lagunas donde determinadas ideas no figuraran porque “lo que no puede ser hablado, tampoco puede ser pensado”. Dicho y hecho. Se seguiría manipulando la información, se mantendría la vigilancia masiva, una ley “mordaza”, la represión política y social y la prisión perpetua revisable, pero era indispensable que todos los usuarios tuvieran la sensación de vivir en una sociedad abierta y moderna, con formaciones políticas (calcadas), con debates (idénticos) y tertulianos (afines). “Además sería decisivo, dijo Lucifer, que los ciudadanos tuvieran tanto sentido común que renunciaran a sus derechos en aras de la seguridad”. Lo malo fue que cuando intentó registrar la idea, ya estaba patentada.