Cartas a la Dirección

María Teresa

Luis María Jiménez de Aberasturi Korta - Miércoles, 13 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

Una de las primeras veces que concurrí con ella fue cuando venía de abonar las acciones para la formación del Liceo de Santo Tomás. Ella también había colaborado en aquella innovación.

Me la volví a encontrar en numerosas manifestaciones en contra de la dictadura. Creo recordar, lo comentó con humor, que en alguna le dieron fuerte. Pero es que era raro que su nombre y presencia no figurase en cualquier acto a favor de la igualdad femenina, la amnistía o la libertad.

Posteriormente tuve un trato más profesional con ella cuando abrieron la librería Lagun. Era la perfecta relaciones públicas. Como se suele comentar, “siempre al pie del cañón”.

Con ella, Mariano Larrandia y Shanti Auzmendi, organizamos la asociación Elkarte. Una federación, totalmente apolítica, de comerciantes donostiarras. Nos posicionamos públicamente en contra de los abusos de la dictadura. Creo que nuestra aventura fue una apuesta fuerte. Es de todos conocidos que si alguna organización no desea conflictos y procura mantenerse siempre al margen, es la de los comerciantes. Acertamos y conseguimos un hueco en la lucha contra la dictadura. Recuerdo aquel lema nuestro;ahora sonará un poco infantil, con el que salimos a una de las numerosas manifestaciones: Los comerciante también estamos hartos. En aquellos tiempos, por lemas tan sencillos uno podía terminar en Martutene, previo paso por el calabozo del Gobierno Civil.

Pues bien, en ninguna de las ocasiones en la que compartimos temas políticos, nunca le escuché posicionarse con una idea y descalificar por este motivo a nadie. Lo único que no admitía era la falta de libertad y la intransigencia política.

Junto a Ignacio Latierro y su mujer aguantaron carros y carretas. Consiguieron mantener su librería hasta el límite de lo aguantable y, cuando tuvieron que cambiar de ubicación, vieron cómo numerosas personas -entre las que me incluyo- aportaron su apoyo económico y moral para que una librería emblemática, como era y fue Lagun, no desapareciese.

En su vida personal aguantó el sufrimiento que les produjo a toda la familia el atentado contra José Ramón. Más difícil todavía, la intransigencia sádica de aquellos que tuvieron el valor de llamarle a ellos, los agredidos, criminales y fascistas.

Pero si algo tuvo María Teresa era la fuerza que otorga la razón para seguir adelante. Y como José Ramón, ganaron.

María Teresa, seguirás en nuestra memoria.