Desde la Avenida de Tolosa

Los pasajeros

Por Adolfo Roldán - Miércoles, 13 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

En agosto de 1913, Albert Einstein paseaba por los Alpes suizos con Marie Curie, la física polaca de nacionalidad francesa que había sido distinguida con los Premios Nobel de Física y de Química, cuando de pronto se detuvo, tomó por el brazo a su acompañante y le susurró: “Lo que necesito saber es qué les sucede a los pasajeros de un ascensor cuando éste cae al vacío”. Dos años después publicó su ‘Teoría de la Relatividad General’ en la que reformuló por completo el concepto de la gravedad. En 1921 recibiría el Premio Nobel de Física por sus explicaciones sobre el efecto fotoeléctrico y sus contribuciones a la Física Teórica. Imagino que aquella cabalística pregunta de Einstein intrigaría a la propia Jungfrau, estremeciendo los pétalos aterciopelados de los eldelweiss. ¿Qué le intrigaba de verdad? Seguramente su preocupación era estrictamente física y por tanto la respuesta estaba solo limitada a los genios. Pero pongamos, que en realidad lo que le preocupaba en ese momento no era la aceleración de 9,8 metros por segundo, sino el pasmo de los usuarios al precipitarse hacia el suelo. Tendríamos un Einstein próximo, casi humano. En estos últimos meses hemos escuchado a diversos politólogos, líderes, comentaristas que en Catalunya se está produciendo un choque de trenes y que ambos convoys viajan a velocidad creciente. Así dicho podría sonar simplemente a un ejercicio matemático, sin más trascendencia social. Pero hay otro punto de vista, que es el que yo les propongo en esta reflexión. El accidente ferroviario parece imparable, pero la causa no son los trenes, ni las vías, ni la electricidad, sino los maquinistas, los jefes de tren y los responsables de movilidad. Lo que resulta indudable es que habrá víctimas y que serán los pasajeros. Todas esas personas que por un motivo u otro, por una razón u otra, montaron en los ferrocarriles dispuestos a llegar a un destino, que resultará fallido. Se ha hablado mucho de la colisión, pero se ha callado también mucho sobre los efectos que se producirán. Tal vez, al final, solo queden víctimas.