El impuesto de sociedades cae en la OCDE pero no se prevé una guerra fiscal

Baja en seis puntos desde 2000 en los países miembros

Jueves, 14 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

parís- Los países de la OCDE continúan bajando sus tipos del impuesto de sociedades para hacerse más atractivos, pero eso no amenaza con desencadenar una guerra fiscal ni significa una menor tasación del capital, para el que aumentan los gravámenes en particular a través del impuesto sobre la renta.

Esta es una de las principales tendencias puestas en evidencia ayer por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en la presentación de su segundo informe anual sobre las reformas fiscales, que además de sus 34 países miembros incluye esta vez a Argentina y Sudáfrica. El tipo medio del impuesto de sociedades, que era del 32,2% en 2000, se redujo al 25,9% en 2008 y al 24,7% en 2016, explicó el responsable del departamento fiscal de la organización, Pascal Saint Amans, quien puntualizó que la recaudación no ha seguido la misma evolución. Esa disminución se explica por cambios en varios países (ocho el año pasado) como España, donde pasó del 30% al 28% en 2015 y al 25% en 2016.

Las reducciones han sido particularmente pronunciadas en Hungría, del 19% al 9% desde enero pasado. Los ingresos por ese impuesto en la fase más dura de la crisis económica llegaron a un mínimo en 2009, cuando representaron un 2,6% del PIB en la OCDE, pero desde entonces se han recuperado y subieron al 2,9% en 2015, aunque ese porcentaje sigue muy lejos del 3,6% que representaba en 2007.

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, consideró que la intensificación de la competencia sobre el tipo del impuesto de sociedades plantea un desafío a los gobiernos, que necesitan dinero para infraestructuras, servicios públicos o programas sociales. Pero Saint Amans se esforzó en desdramatizar y dijo que su impresión es que no hay riesgo de una guerra fiscal porque parece haberse tocado fondo en ese descenso de tipos y dan muestras de estabilizarse en una horquilla de entre el 20% y el 30% para los grandes países.

Igualmente señaló que la iniciativa BEPS dirigida por la OCDE para evitar la deslocalización de beneficios de las multinacionales con objetivos fiscales ya preveía un recorte de los tipos del impuesto de sociedades, compensado por una base imponible mayor y más transparente en su definición. Saint Amans hizo notar que la esperada reforma fiscal en Estados Unidos, que tiene un punto de partida del tipo del impuesto de sociedades particularmente elevado (en torno al 40%), sobre todo tendrá incidencia en la repatriación de beneficios hasta ahora alojados en territorios con fiscalidad muy baja. - Efe