novedad

Contra los elementos

 zubeldia mostró hechuras para llegar a ser un buen central, pero también sufrió en un contexto de partido muy especial y adverso

Marco Rodrigo - Lunes, 25 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

donostia- Eusebio Sacristán ya lo había adelantado en su rueda de prensa del sábado. La situación en la zaga era la que era, y su apuesta para paliar la amplia lista de bajas en el centro de la zaga iba a ser Igor Zubeldia. Toda una novedad en lo que respecta a un partido oficial, pero algo habitual en el trabajo cotidiano del equipo. Hace tiempo que el azkoitiarra se entrena con asiduidad en la posición de central, una circunstancia que decidió al técnico a situarle ayer como pareja en el eje de Aritz Elustondo.

La actuación del joven canterano deparó luces y sombras. Varias acciones de anticipación y de dominio del esférico para bajarlo e iniciar jugadas sirvieron para comprobar cómo Zubeldia tiene hechuras para llegar a ser un buen central. A ello le ayuda su físico, ya que es un jugador fuerte, y también el rigor táctico que le aporta su experiencia como mediocentro. Sin embargo, también sufrió mucho en un contexto de encuentro que no le favorecía. Para comenzar, tuvo que actuar en el perfil izquierdo del centro de la defensa, que no es el suyo. Y además se dio de bruces con un partido loco disputado ante un rival contragolpeador a más no poder. Esto provocó que las acciones clave se dieran en otras zonas del campo, en la medular, donde, una vez que los hombres de la zona ancha valencianista salían vencedores de los duelos, se producían situaciones en las que la zaga txuri-urdin quedaba prácticamente vendida.

En ese panorama de tener que correr hacia atrás, a Zubeldia se le vieron limitaciones, hasta el punto de que una de estas jugadas propició su primera tarjeta. Afrontó el avance de un centrocampista visitante y Zaza corrió a su espalda. Casi sin intención, al girarse derribó al punta che y Jaime Latre le sacó amarilla. Luego llegaría la segunda, tras un par de contras en las que el azkoitiarra ya había caminado por el alambre. En un barullo tras un córner a favor, cometió falta al propinar una patada involuntaria a un defensa en la cabeza, y se tuvo que marchar a la caseta antes de tiempo.

Ahí quedó la actuación de Zubeldia en el centro de la defensa, en lo que pudo suponer un adelanto de la Real del futuro. Su ubicación en la línea defensiva no puede disociarse en ningún caso de la suprmeacía en la medular de un futbolista como Illarramendi, quien con 27 años tiene muchas temporadas por delante. Es cierto que azkoitiarra y mutrikuarra pueden convivir en la zona ancha, pero quizás el centro de la defensa suponga la ubicación de Zubeldia mirando al largo plazo. Los contratos de Raúl Navas y de Diego Llorente son largos, pero en el horizonte blanquiazul la presencia del canterano en la plantilla es una circunstancia que va para largo y que, dado su potencial, invita a buscarle acomodo en las alineaciones habituales. De momento, anoche se estrenó en el centro de la zaga. Y también recibió un bautismo de dudoso honor, el de su primera expulsión en la máxima categoría.