Tribuna de prensa

Labor de cirujano

Por Marco Rodrigo - Lunes, 25 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

el fútbol supone un juego de errores en el que, casi siempre, el equipo más expuesto al fallo es el que tiene el balón. Es decir, la Real anoche. A los txuri-urdin les tocó asumir el control territorial del partido ante el Valencia, un contexto en el que uno puede permitirse equivocaciones en la entrega, faltaría más. Pero en el que bajo ningún concepto, ante una escuadra como la de Marcelino, caben las pérdidas sin presión inmediata. En cuanto recuperaba el esférico, el conjunto che corría hacia la portería de Rulli con cuatro o cinco hombres. Y, si lograba juntar dos pases, lo hacía además con el poseedor del balón libre de marca. Peligrosa combinación para una zaga que, a pesar de ser de circunstancias, sufría más por el tipo de partido que se estaba dando que por su composición.

La Real enseguida se dio cuenta de la dificultad que encerraba la empresa. Durante los primeros minutos, varias contras del Valencia hicieron ver a los nuestros que ganar el encuentro suponía una tarea digna de cirujano, que exigía una precisión casi milimétrica. Y a ello se pusieron los de Eusebio, quienes, conscientes del panorama, se mostraron quizás menos eléctricos y más densos que de costumbre. Sabían lo que tocaba en caso de descuido, y aún así se adelantaron los visitantes, tras un rebote en el intento de despeje de Aritz y posterior salida en estampida.

El gol y las necesidades que este generó en unos y en otros convirtieron el resto del encuentro en una locura, mayor o menor en función del momento y del marcador. La Real apretó, lo intentó, estuvo cerca de puntuar e incluso de ganar. Pero siempre sobrevoló el estadio la sensación de que, bisturí en mano, el pulso no podía temblar lo más mínimo. Y llevamos tanta tralla que algo sí que se nos movía la mano…