Jordi Mollá

“Al latino en un filme estadounidense le ofrecen papeles de malo”

Jordi Mollá vuelve de Estados Unidos para protagonizar ‘Operación Concha’, una película de timadores ambientada en el Zinemaldia y rodada en Donostia

Harri Fernández - Martes, 26 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

donostia- Jordi Mollá es uno de los protagonistas de Operación Concha,de Antonio Cuadri,en la que interpreta no a uno, sino a dos personajes.Mollá es la estrella del cine Ray Silvela y también Litarco, un truhán que se parece mucho al primero, y que dos productores de dudosa talla ética (Karra Elejalde y Ramón Agirre) quieren usar para engañar a una inversora mexicana.

¿Cree que una comedia como esta se podría ambientar en otro festival o solo tiene sentido en el Zinemaldia?

-Sí, es algo universal.

¿Qué le atrajo del proyecto?

-La dualidad de los personajes, el guion y volver a hacer una película aquí, que hace tiempo que no hacía.

Interpreta a dos personajes, la estrella cubana Ray Silvela y el timador Litarco. Atendiendo a su psicología, ¿cómo ha hecho para encarnar a cada uno?

-Son tan lejanos uno del otro que eso ayuda. Cada uno tiene un acento distinto y mucho más. Litarco es un matao con mucho arte que trabaja en un bar y Ray Silvela es la gran estrella que viene al Festival de Cine de Donostia.

De tan distintos que son, ¿con cuál de los dos personajes se quedaría?

-El andaluz tiene mucho arte. El cubano también es muy gracioso. Los cubanos tienen cada salida también que te quedas... Son como un andaluz pero del otro lado del río.

Es una comedia sobre timadores en el mundo del cine, en el que los productores llegan a cualquier extremo para lograr financiación. ¿Se asemeja en algo a la vida real?

-En todas partes cuecen habas, no solo en el cine y más con los tiempos que corren.

¿Cómo ha sido la experiencia de volver?

-Muy bien. Estás en tu territorio, comes la comida que has comido siempre, hablas tu idioma... Reconectas con cosas que te habías olvidado e igual no te gustaban tanto pero les encuentras un punto de picaresca.

Lleva desde principios de 2000 haciendo también producciones en Estados Unidos. ¿Es una industria muy distinta a la española?

-No. Al final se parecen. Lo que pasa es que allí hacen películas con mucha movida detrás. Y lo tienen todo milimetrado.

¿Ha hecho recientemente alguna película en Estados Unidos?

-Sí, he hecho hace poco una con John Travolta. Trata sobre un tipo, Donald Aronow, que en la década de los 1980 se hizo rico vendiendo lanchas rápidas.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con Travolta?

-Muy bien, es muy majo. Hice la película por él. Mi papel es pequeño. Le conocí en Roma y tuve una conexión. Es un tío cojonudo.

¿Se mantiene en Hollywood el estereotipo de que el actor latino debe tener siempre el mismo papel en la película?

-Al latino le ofrecen papeles de malo. Si es mujer, tiene que ser la niña objeto, la mujer de la limpieza o... no me tires de la lengua.

¿Eso le ha llevado a rechazar algún trabajo?

-No.

Corre un rumor que dice que usted rechazó trabajar con George Lucas en la segunda trilogía de ‘Star Wars’. ¿Es cierto?

-No. Solo me querían ver. Eso se hace mucho en Estados Unidos cuando llegas con una primera película. Esto me persigue desde que un periodista lo publicó hace 16 años...

Usted, además de ser actor, es guionista, escritor, pintor... ¿Por qué tanta diversidad?

-Me gusta estar en contacto con la creatividad. Me alimento de eso. Cuando no pinto, escribo;cuando no escribo, hago películas de actor.

¿Qué faceta es la que más le llena?

-Son todas combinables. Así no te cansas de ninguna.

Entonces, no se cansa de crear.

-La creatividad es algo que siempre me ha llamado.