'Pororoca'

El silencioso poder de la culpa

El director rumano Constantin Popescu presentó ayer ‘Pororoca’, la deconstrucción de una relación tras un acontecimiento vital doloroso

“Me interesan los momentos en los que el protagonista no habla, duerme o está solo, porque incomodan” “He trabajado un espectro emocional enorme. Mi protagonista evoluciona y se convierte en una bestia ”

Un reportaje de Nagore Olkoz. Fotografía Esti Veintemillas - Miércoles, 27 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

Lejos de ser una palabra rumana, Pororoca es un término guaraní que alude al fenómeno natural caracterizado por olas grandes y violentas que se forman a partir del encuentro de aguas del océano Atlántico con las del río Amazonas. Así respondía ayer el director rumano Constantin Popescu a la curiosidad de los periodistas respecto al título de su película presentada a concurso en la Sección Oficial. Y es que, en lengua guaraní, Pororoca significa “destrucción de una casa”, que es lo que presenció ayer, algo más que metafóricamente, el público que acudió a la proyección del Kursaal.

Popescu presentó su tercer largometraje, que en sus dos horas y media de duración, se mueve con un temple y contención iniciales, para desembocar finalmente en un contundente desenlace, que sorprendió a gran parte del público congregado en la sala. El director rumano se adentra en la deconstrucción de una relación tras un acontecimiento vital muy doloroso. Cristina y Tudor, una joven pareja con dos hijos, lleva una vida sin sobresaltos. Una mañana de domingo, Tudor acude con sus dos hijos al parque, y de repente, María, la hija menor, desaparece.

“Es una película que intenta reflejar lo difícil que resulta comprometerse a encarar la vida con normalidad después de una situación tan dolorosa”, expuso el director.

La inspiración para esta historia nace de una combinación de algo personal y de unos casos reales que se aproximaban a lo que ha intentado escribir y dirigir el cineasta rumano, que aseguró que a través de la cinta intentó imaginar la evolución de un personaje de estas características frente a una situación extrema. Popescu aseguró estar particularmente interesado en reflejar qué sucede cuando los personajes no hablan, cuando observan, piensan, duermen, están solos, todo ello en un contexto vital tan duro como el que narra la película. El director ha querido, precisamente, poner el foco en esos intersticios, en los que parece que no sucede nada, porque “son momentos que identificamos, en los que nos podemos reconocer, y nos pueden llegar a incomodar”.

Si bien la historia arranca con una estructura familiar definida, se pruducirá paulatinamente una ruptura que acabará por aislar al personaje que interpreta a Tudor, el padre. El actor Bogdan Dumitrache se convierte así en protagonista absoluto de la cinta, tal y como quiso desde un principio el director, que reconoció que no se le da demasiado bien escribir personajes femeninos.

Bogdan Dumitrache confesó que rara vez se ha encontrado con un personaje así, “que evoluciona y se convierte en una bestia”. El actor indicó que tuvo que trabajar un espectro emocional enorme, “que me permitió tejer estructuras delicadas y sofisticadas”.

Por su parte, la actriz Iulia Lumanare, que encarna a Cristina, la madre de la pequeña desaparecida, explicó que no hubo ningún casting, y que el director le confió el papel para que lo construyera con total libertad. Se da la circunstancia, además, de que Lumanare y Dumitrache son viejos amigos, por lo que trabajaron cómo sería esa relación convertida en pareja. “Nos dimos cuenta de que, con la tensión que había en el guion, no tenía sentido hacer ensayos”, por lo que se dejaron guiar por el instinto del director. La actriz aseguró haber interpretado el personaje menos técnico de su carrera. “Tenía que dejarme ir, conectar con mis emociones”, puntualizó.

DISTORSIÓN DEL TIEMPORespecto al aspecto formal de Pororoca, Popescu abre la cinta con una mirada objetiva, con encuadres amplios y un uso pronunciado del angular. La película recoge la sucesión de 57 días desde la desaparición de María, pero muestra el tiempo de distinta forma. Los primeros 4 días se desarrollan de forma pausada;sin embargo, el tiempo se va comprimiendo progresivamente, al igual que los encuadres, que se convierten en planos más cerrados que reflejan la espiral obsesiva en la que se va introduciendo el protagonista. El director matizó que esa forma de mostrar el tiempo responde a la percepción distorsionada que suelen tener las personas atrapadas en situaciones como la que refleja la cinta.

El aspecto visual de Pororoca también experimenta un cambio de principio a fin. El color se va degradando, hasta que la película cierra con un final inesperado y radical, tanto en lo formal como en lo narrativo, lo que produce un contraste con respecto al comienzo de la película. “Me parecía que solo de esta manera podía mostrar honestamente la evolución de este personaje, que no puede vivir sin respuestas”, zanjó el director. Asimismo, tal y como detalló el actor Bogdan Dumitrache, “para este tipo ya no hay lógica, solo existe el abismo”.

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