La gente llenó el “vacío” dejado en Arantzazu por Iñaki Beristain

Familiares, amigos y autoridades abarrotaron el Santuario de Oñati para despedir al franciscano errezildarra, fallecido como consecuencia de un cáncer con 70 años

Miércoles, 27 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

Donostia- Su amado Santuario de Arantzazu se quedó pequeño para acoger a la ingente cantidad de personas que quisieron despedirse ayer del franciscano Iñaki Beristain, fallecido el lunes a consecuencia de un cáncer a la edad de 70 años. Familiares, amigos y autoridades abarrotaron la iglesia oñatiarra en la misa oficiada por los vicarios generales de Arantzazu y Gipuzkoa, Joxe Mari Arregi y Juan Mari Olaetxea, para despedir al errezildarra.

El incansable Beristain, quien fue director de comunicación del santuario y de la revista Arantzazu, impulsor de la Marcha por la paz, responsable del programa televisivoEgi bidean y miembro de Arantzazuko Adiskideak, quiso dejar todo atado incluso para su despedida. Por eso ayer sonó el Hallelujahde Leonard Cohen entre las paredes del templo.

Pero el hecho de que no hubiera ni un sitio libre no fue suficiente para llenar el “vacío” que ha dejado este franciscano muy ligado a los medios y proyectos vinculados al euskera, como señaló Euzkitze en el bertso que le dedicó ayer durante la ceremonia.

Muchas fueron las caras conocidas que quisieron dar su último adios a Beristain. Entre otros, el lehendakari, Iñigo Urkullu;los consejeros de Cultura y Desarrollo Económico, Bingen Zupiria y Arantxa Tapia;el portavoz de la Diputación de Gipuzkoa, Imanol Lasa;los presidentes del Euskadi y Gipuzko Buru Batzar, Andoni Ortuzar y Joseba Egibar;el bertsolari Sebastian Lizaso, el exjugador de la Real Sociedad Mikel Aranburu -quien portó el féretro-, el periodista y bertsolari Xabier Euzkitze, el presidente de la Asociación Harri Beltza, Joseba Errekalde, el pelotari Josean Tolosa o el cantante Gontzal Mendibil.

Quien no acudió a la misa fue el obispo de Donostia, José Ignacio Munilla, porque se encontraba en el acto de inauguración del curso de Kristau Eskola.

Todos quisieron honrar la memoria de una persona que, como señaló Lasa, ha promovido “el diálogo interreligioso, el encuentro plural desde la confluencia de proyectos humanistas relacionados con el mundo cultural, la ética y la naturaleza”. “La mejor manera de honrarle es seguir impulsando el gran trabajo realizado en la fundación Arantzazu, en la revista Arantzazu o en Gandiaga Topagunea”, abogó el portavoz foral.

Lo que está claro es que la impronta dejada por Beristain no pasará de largo, como demostró la afluencia de personas que acudieron al templo de Oñati, que el propio Iñaki definía como “una iglesia grande y, a la vez, pequeña y acogedora”. “Los arquitectos en algún momento llegaron a llamarla la ermita del monte”, recordaba recientemente en una entrevista a este periódico. Y en esa ermita, de la que él mismo ya es parte inquebrantable, personas de todo tipo y condición se unieron en único canto como solo alguien con el cariz de Beristain podía lograr. - N.G.

Agur eta ohore

Eskerrik asko Iñaki.

Xabier Euzkitzek bertso batekin agin zion agur Iñaki Beristaineri:


Jainkoa luzaz zerbitzatu duk/

zerbitzatu ere poliki/

baina hutsunea jasan beharra/

hala badu erabaki/

ez duk gutunik eskribatuko/

nahiz guk desio galanki/

ta telefonoz ez duk deituko/

linearik ez izaki/

baina geuregan gordeko haugu/

eskerrik asko Iñaki/

eskerrik asko Iñaki.