Desde la Avenida de Tolosa

Pintan bastos

Por Adolfo Roldán - Jueves, 12 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

La portavoz adjunta de JxSí y secretaria general de ERC, Marta Rovira apuntó ayer con ironía que “deberemos pedir una aclaración a Rajoy, porque no ha dicho nada sobre el diálogo y las propuestas de mediación en su mensaje a Puigdemont”. Y ya en un tono más serio, confesó que “por las amenazas que profieren, pintan bastos”. La partida de naipes empezó hace algunas semanas, con distintas alternativas entre los jugadores. El envite me recuerda a los cinco famosos cuadros posimpresionistas de Paul Cézanne (1890-1895). En los dos primeros, hay tres jugadores observados atentamente por otros personajes. La composición se simplifica en los tres últimos óleos, donde la partida queda en un mano a mano entre dos rivales, que visten terno, corbata y sombrero. El juego catalán ha entrado en la segunda fase de este desafío. En un lado de la mesa Rajoy, en el otro Puigdemont. Y pintan oros. El president parece estar en retroceso, con el ceño fruncido. Rajoy ha comido dos ases bancarios y lleva ya engullidas varias empresas de primer orden que se han trasladado a Madrid. Los independentistas tendrán que esperar un cambio de palo. Sería extraordinario que pintaran copas. Además, Cézanne parece ser cómplice de los independentistas, colocando una botella de excelente añejo en el centro de la mesa. La luz de un candil rebota sobre el vidrio haciendo prever un acuerdo feliz. Solo falta que salgan copas. La bebida desata la lengua, invita a hablar, a hacer confidencias, a negociar sin “condiciones previas”. Puigdemont cree llegado el momento y lanza un órdago con la DUI, aunque prudentemente suspende sus efectos minutos después invitando a su adversario a dialogar y a admitir un intermediario. Algunos de sus colegas refunfuñan, partidarios de jugarse el todo por el todo. Pero en la baraja española no hay copas para dialogar con secesionistas, solo para hablar de flamenco y toros. Quedan dos palos sobre la mesa, bastos y espadas. Sale el primero, el otro sigue oculto bajo las cartas, por si fuera necesario.