Aparece el segundo cuerno del buey del bar Isabel de Urretxu

25 AÑOS DESPUÉS DEL INCENDIO, | Fernando Salegi ha encontrado el asta del animal

Asier Zaldua - Jueves, 12 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

zumarraga- Hace 25 años, durante el desfile de carrozas de la Euskal Jaia de fiestas de Urretxu, un incendio redujo a cenizas el mítico bar Isabel. El símbolo de este establecimiento era una cabeza de buey disecada. La cabeza se quemó, pero los cuernos se salvaron. Uno de ellos lo enterraron con el dueño del bar y el segundo ha aparecido ahora. Casualmente, el día de la Euskal Jaia.

El bar Isabel fue uno de los más populares y auténticos de Urretxu y Zumarraga. De hecho, el cruce y el puente situados junto al lugar donde estaba el establecimiento se siguen conociendo como el cruce del Isabel y el puente del Isabel. Y en su interior se grabaron algunas escenas de la película Hamaseigarrenean aidanez.

En 1974 se traspasó el bar y lo cogió el matrimonio formado por Joxe Salegi y María Amutxastegi. Esta pareja vino del barrio San Miguel de Elgoibar. “Vinimos en 1974, cuando mis padres cogieron el bar Isabel. Yo tenía 9 años y enseguida me tocó trabajar. Durante siete años compaginé los estudios con el trabajo del bar. Después comencé a trabajar como carnicero”, recuerda Fernando Salegi, hijo de Joxe y María.

El Isabel era un establecimiento muy especial. “Venían muchos trabajadores, los clientes de la discoteca Golden... Éramos de los pocos que servíamos comidas”, comenta Salegi.

El buey ‘Gorri’La cabeza del buey Gorripresidía el bar. “Al aita le gustaban mucho los bueyes. En 1976 compró una pareja de categoría. Los dos eran buenos, pero sobre todo Gorri. Ganaban nueve de cada diez pruebas. Aquellos bueyes los trajo de un caserío situado junto al hospital de Donostia”.

Cuando Gorrifalleció, Salegi decidió disecar su cabeza y ponerla en el bar. Enseguida se convirtió en uno de los símbolos del establecimiento. Pero en septiembre de 1992 el bar se quemó y con él la cabeza de Gorri. Solo se salvaron los cuernos. El padre de Fernando se los dio a Aitor Prieto. “Cuando el aita murió, Prieto trajo uno de los cuernos al tanatorio y lo metimos en el féretro”.

Salegi no le preguntó por el segundo cuerno. Este ha aparecido el día de la Euskal Jaia. Justo 25 años después de que se quemara el bar. “Estaba en la plaza Gernikako Arbola, con nuestros bueyes. A uno de ellos le falta un cuerno y el txalapartari Jokin Calvo me lo comentó. En una de esas, me dijo que en casa tenía un cuerno que le había regalado en su día Aitor Prieto. Enseguida caí en la cuenta de que sería el segundo cuerno de Gorri”.

Fernando Salegi le contó la historia del buey a Calvo y este marchó a casa en busca del cuerno. “Me dijo que me daría el cuerno y le respondí que si lo hacía le estaría muy agradecido. Enseguida salió para casa en su busca. Me hizo una gran ilusión. La verdad es que es una historia increíble”, señala.

Salegi tiene muy claro lo que va a hacer con el cuerno. “Voy a guardarlo. Si es posible, con su pareja. Cuando saquemos los huesos del aita, si el cuerno está en buen estado, lo guardaré con el otro. Es curioso: uno lo mandé y el otro ha venido”, ha concluido Salegi.