“Maté a mi madre por amor, no por quedarme con la herencia ni con nada”

El acusado de Portugalete confiesa que lo hizo porque “no tenía con quien dejarla”

Sandra Atutxa - Sábado, 4 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

Bilbao- “Tenía a mi madre en palmitas. La maté por amor, no para quedarme con la herencia ni con nada”. Con contundencia, el acusado de matar a su madre, de 93 años, enferma de alzhéimer, en enero en Portugalete declaró ayer en la Audiencia Provincial de Bizkaia que “no tenía con quien dejarla” tras suicidarse, como era su plan. Sin embargo, tal y como relató el matricida, no pudo consumar su intención.

Con todo lujo de detalles y visiblemente tranquilo, J.A.G, de 56 años, relató en su primera declaración -hasta ahora se había acogido a su derecho a no hacerlo- cómo mató de una apuñalada en el pecho a su progenitora. Como consecuencia de este hecho, el Ministerio Fiscal expuso que se produjo el fallecimiento de E. L.G. por “un taponamiento cardiaco secundario por herida de arma blanca”. En su declaración el acusado dijo que no era consciente de lo que estaba haciendo y que llevaba cuatro años “viviendo drogado día y noche, hasta que estalló”. A preguntas de la fiscal, María José Verdugo, el matricida relató el momento en el que mató a su madre: “No sufrió nada, estaba muy malita ya”. Y añadió: “Me abracé a ella, le di un beso y la apuñalé”, confesó.

delito de homicidioPor los hechos que se le acusa, la Fiscalía solicita una pena de 21 años de cárcel por un delito de homicidio con el agravante de parentesco, mientras que la defensa pide la absolución y el internamiento en un centro de salud mental con eximente completa por enfermedad mental y drogadicción. El acusado explicó ante el jurado popular, -compuesto de seis hombres y cinco mujeres-, que mató a su madre el 6 de enero y no el 8, tal y como sitúan los forenses la muerte de la mujer. Dos días antes, el matricida, según relató, intentó suicidarse ingiriendo alcohol, pastillas y drogas.

“Quería morirme. Perdí el conocimiento y cuando desperté no me había muerto”, dijo. Según explicó, dos días después de matar a su madre, intentó suicidarse con dos cuchilladas. “Tuve mala suerte, me faltó un centímetro para llegar al corazón”, afirmó. Sin embargo, tal y como explicó J.A.G., no pudo consumar su plan. “Intenté clavarme el cuchillo una tercera vez, pero no tenía fuerzas para hacerlo. Noté que me faltaba el oxígeno y creí que era el momento, pero no. Arrastrándome, pedí ayuda a la vecina”.