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Mendizorrotz acogerá zonas de pastos, útiles como cortafuegos

El Ayuntamiento gastará 22.000 euros en 2018 para reforestar parte de las 117 hectáreas de su propiedad
El Plan de Gestión para el monte prevé un gasto de 98.000 euros en varios años

“No renunciamos a redactar un Plan Especial de la mano de Orio y Usurbil ”

Carolina Alonso Iker Azurmendi - Domingo, 19 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

donostia- El plan de gestión de Mendizorrotz, encargado por el Ayuntamiento de Donostia, incluye la creación de zonas de pastos que, además de permitir la explotación ganadera, servirán como corredores contra incendios. Esta es una de las decisiones adoptadas por el Consistorio en el documento, para cuya plasmación ha mantenido conversaciones tanto con Herri Kontseilua de Igeldo como con la asociación de productores locales Behemendi. El Plan de Gestión afecta a 117 hectáreas que son propiedad del Ayuntamiento de Donostia, situadas en Igeldo, lindando al sur con Usurbil y al este, con Orio.

El concejal de Medio Ambiente, Alfonso Gurpegui, explicó que la decisión de incluir pastos ganaderos en la ordenación de la zona ha sido uno de los debates de los últimos años. Mientras el sector primario lo cree conveniente, los grupos ecologistas no lo ven con tan buenos ojos. Finalmente, el Ayuntamiento ha optado por aceptar la petición de reservar algunas zonas de pastos, que pueden servir para la alimentación de animales, como caballos y ovejas, los más frecuentes en Mendizorrotz.

Las laderas de este monte han sido azotadas por el fuego en más de una ocasión. En concreto, la zona objeto de estudio ha sufrido diversos incendios en los años 2008, 2013, 2014 y 2015, que han afectado a gran parte del área regulada por medio del Plan de Gestión del Ayuntamiento. Su presupuesto asciende a 98.367 euros y se ejecutará en varios años. “Para 2018 tenemos una partida especifica para la reforestación de Mendizorrotz de 22.000 euros y otra genérica de protección de especies autóctonas y anfibios de 46.000, parte de la cual se invertirá también en este monte. La parte de inversión para la zona de ganado, la estamos negociando con Behemendi”, explicó el corporativo.

robles y brezoLos objetivos del plan se centran en proponer medidas y actuaciones para la restauración y el cuidado de la biodiversidad de la zona. En concreto, el trabajo persigue potenciar y mejorar los valores de conservación del entorno, como los arroyos, los acantilados, los brezales y los robledales. También pretende mejorar las condiciones de aguante del monte frente a las perturbaciones derivadas del cambio climático y de los incendios.

El plan busca asimismo asegurar el mantenimiento de los llamados usos no productivos indirectos, como son la protección del suelo o la calidad del paisaje, y compatibilizar la conservación de la biodioversidad con otros posibles destinos como los ganaderos e, incluso, los recreativos.

El Consistorio “no renuncia”, según destacó Gurpegui, a redactar un Plan Especial para todo el entorno, en el que también deberían participar los municipios de Usurbil y Orio. “En todo caso el Plan de Gestión de Mendizorrotz serviría para este futuro Plan Especial”, dijo el corporativo, que está también en conversaciones con el municipio de Pasaia para la redacción del Plan Especial de Ulia. “Además, nos han asegurado que para este asunto dejarán de lado su reclamación de las lindas, de modo que podamos trabajar”.

Entre las recomendaciones que figuran en el Plan Especial de Mendizorrotz se encuentra la eliminación de las plantas exóticas invasoras, la recuperación del sotobosque de plantas autóctonas y la habilitación de una franja de diez metros paralela a los cursos de agua, así como el aumento de los niveles de madera muerta. El trabajo de expertos también aconseja preservar los árboles con cavidades, grietas y daños físicos, con el fin de aumentar los microhábitats y los niveles de naturalidad de las masas forestales.

La protección de la ranita meridinal y otros anfibios es otra de las recomendaciones del plan, que pide salvaguardar las charlas con un perímetro de cinco metros al que no pueda acceder el ganado.

cuatro áreas diferentesEl documento plantea crear cuatro grandes áreas de gestión en las que se dividirán las 117 hectáreas contempladas en el estudio. Además de la zona ganadera, con la doble utilidad de servir de pastos y antiincendios, existirá la denominada de evolución natural, dividida entre la parte norte, junto al mar, y la parte sur, junto a la carretera. La parte norte tiene brezales, argomales, pastos acidófilos y helechales y el documento propone dejar que el terreno evolucione de modo natural, con la única excepción de la instalación de cajas nido para que aumente la población de aves y murciélagos.

Una tercera zona se destinará a la replantación forestal. En este entorno se propone eliminar el denso eucaliptal de una de sus áreas y replantar el terreno con especies autóctonas. Otro ámbito ocupado por una masa joven de abedul, marojo y castaño, que presenta una densidad excesiva, sufrirá la eliminación de los brotes que nacen junto al tronco para evitar que la vegetación sea muy densa.

Finalmente, habrá un cuarto espacio, compuesto por las balsas y regatas, consideradas de gran valor ecológico, que solo acogerá actuaciones de cara a su conservación.

La transformación de las distintas zonas destinadas a pastos costaría unos 44.288 euros. Otros 20.288 euros se reservan para las zonas de restauración forestal, 7.000 a las de evolución natural y 6.200 a la adecuación de las balsas y regatas.