“Me quedé paralizado, no sabía si salir del coche o no”

Renfe investiga si la lluvia de piedras del lunes en Ormaiztegi se debió a la caída de parte de la carga de un tren o al desprendimiento del balasto de la vía

Alex Zubiria - Miércoles, 6 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

donostia- La normalidad ha vuelto a Ormaiztegi tras el susto del lunes, cuando el paso de un tren por el puente que está sobre el polideportivo y la escuela provocó una lluvia de piedras que dañó 17 vehículos. “Fue todo una aventura, menos de un minuto de mucho pánico”, afirmó Jose Luis Mendia, vecino de la localidad y que quedó atrapado en su coche justo en el momento de la caída de las rocas. Las investigaciones de Renfe continúan, por lo que por ahora se desconoce si tal y como se apuntó en un primer momento un tren perdió parte de su carga o a su paso saltaron varias rocas del balasto de la vía.

En el aparcamiento del polideportivo colindante al lugar de los hechos, todavía ayer se podían apreciar las piedras y la escuela pública San Andrés no confirmó hasta primera hora del día que abriría sus puertas por temor a que el paso por el que cruzan cada día los estudiantes de Educación Infantil y Primaria (de 2 a 12 años) no fuera seguro.

“Me asusté mucho y me quedé paralizado. Pensé: si salgo del coche y me da una piedra me quedo aquí, pero si me quedo dentro, las piedras me van a hundir poco a poco”, señaló a este periódico todavía conmocionado por los hechos Mendia.

El vecino del municipio, de 70 años, se encontraba parado con su vehículo en un semáforo cercano al puente. “Oí unos golpes muy fuertes contra el capó y creía que estaba granizando”, indicó. No obstante, al ver que el sonido iba en aumento empezó a temer por su seguridad. “Todo retumbaba, era un chaparrón de piedras”, indicó, señalando que varias de ellas atravesaron la luna trasera del vehículo, sin causarle ningún tipo de daño.

Cuando finalmente pasó el tren, “fue menos de un minuto de mucho pánico”, Mendia salió del coche y pudo comprobar el destrozo. “Había piedras por todos los lados y en el aparcamiento había unos 20 coches, con un par o tres personas que se habían resguardado”, añadió.

La calzada se limpió el mismo lunes y la tranquilidad volvió ayer al municipio de poco más de 1.300 habitantes. Durante 24 horas las imágenes de lo ocurrido corrieron como la pólvora a través de los teléfonos móviles, manteniendo la alerta en un zona muy transitada, hasta que finalmente las autoridades confirmaron a primera hora del día la ausencia de peligro.

Investigación abiertaDesde Renfe aseguraron ayer que la investigación para determinar lo ocurrido esta en marcha. Por el momento, se desconoce si la causa de la lluvia de rocas fue el desprendimiento de parte de la carga de un tren de mercancías o por la caída de la grava del balasto, la capa de grava sobre la vía férrea que sujeta las traviesas y que podría haberse roto.

Asimismo, el operador ferroviario indicó que en un principio los propios seguros de los vehículos deberían cubrir los desperfectos, pero si no, una vez que la investigación esté realizada, se podrá reclamar cualquier arreglo.

“El seguro a terceros solo nos cubre el arreglo de las dos lunas, todo lo demás tenemos que adelantarlo nosotros”, señaló disgustado Ander Mendia, hijo de Jose Luis. “Ahora tendremos que dar parte a la Ertzaintza y esperemos que se solucione todo pronto”, añadió.

Según informó el Departamento vasco de Seguridad, en total son 17 los vehículos afectados con diferentes daños en la carrocería y rotura de lunas.