Desde la Avenida de Tolosa

La toallita de Berasategui

Por Adolfo Roldán - Viernes, 12 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:17h.

E l trampantojo (trampa ante el ojo) es una técnica pictórica que juega visualmente con el espectador, haciéndole ver una cosa cuando en realidad es otra muy diferente. Esa técnica se introdujo hace tiempo en la alta cocina jugando y sorprendiendo visualmente al comensal a base de creatividad y talento en la elaboración de los platos. Hay numerosos ejemplos como el Viaje a la Habana en el Celler de Can Roca, que simula un Partagás Nº 4 y un chupito de mojito, pero que en realidad es chocolate relleno de nata ahumada y bizcocho al ron con sopa de lima y granizado de menta. Pues bien algo parecido, pero totalmente diferente, le ha ocurrido a nuestro superestrella Michelín, Martín Berasategui, en uno de sus afamados restaurantes. Entró Rob Cowan acompañado de su esposa, la actriz británica Tracy-Ann Oberman, chupándose los dedos a la espera de las maravillas que iban a degustar. Inmediatamente le indicaron la mesa reservada y sin más demora encargaron el menú degustación para no perderse nada. Todo iba a las mil maravillas, viandas, decoración, ambiente y servicio inigualable, cuando de pronto el bueno de Rob empezó a toser y entre ahogos y lágrimas, extrajo de la boca un cilindro incoloro, inodoro e insípido. La situación se solventó y volvió la calma sin que la cosa pasara a mayores. Indignada Tracy-Ann Oberman subió a Twitter la foto de condenado cilindro con una crítica despectiva y despiadada de las cuidadas y exóticas elaboraciones que ofrece la cocina europea. Determinada prensa británica tomó la denuncia (brexit) y se hizo eco del incidente. Reprodujo el tuit con amplio eco y censuras de sus lectores, y de un puñado asilvestrado de tuiteros Pero de pronto todo cambió radicalmente, porque alguien se dio cuenta de que la criticada elaboración no era tal, sino una toallita húmeda de las que se sirven en forma cilíndrica para limpiarse las manos. Los comentarios cambiaron de signo y se lanzaron inmisericordes contra la irascible actriz británica y su marido, a los que tacharon de patanes.