El aficionado que pasó a ser leyenda

Cyril Neveu, ganador en motos del Primer Dakar y de otros cuatro más, cuenta cómo fue la edición inaugural de 1979

Un reportaje de Jokin Victoria de Lecea - Sábado, 13 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:12h.

E l Dakar celebra su cuarenta aniversario. Mucho ha cambiado desde aquel 26 de diciembre de 1978 cuando casi 200 vehículos abandonaron París dispuestos a recorrer el norte de África para llegar a la capital de Senegal. Fue tachada por muchos como una aventura de locos. Y así era. Locos del motor, espoleados por un sueño y una oportunidad nunca vista antes, emprendieron una expedición de más de 5.000 kilómetros. Pilotos anónimos que llegaron a convertirse en héroes recordados. Destino que no esperó nunca vivir Cyril Neveu (Orleans, 1956). Su idea era probar esta nueva competición y tratar de terminar con su Yamaha 500 XT el exigente recorrido. Fue un salto a lo desconocido que le convirtió en leyenda. El francés fue el primer campeón del Dakar. A continuación, llegarían otros cuatro títulos más y un récord de entorchados que duró hasta 1998. Pero ese primer triunfo siempre fue especial.

El entonces bautizado París-Argel-Dakar fue un evento en el mundo del motor nunca antes visto. Un raid diferente a los demás y con una exigencia física y mecánica tremenda. “Era una gran aventura humana dentro de la grandeza del continente africano. El primer Dakar fue una carrera muy especial, que mezcló motos, coches y camiones. Ninguna carrera en el mundo era de ese estilo”, recuerda Neveu. El que se convertiría en el primer ganador del Dakar era un apasionado de los rallies y a pesar de haber participado en alguna prueba en tierras africanas, “era un piloto totalmente amateur”. Aun así, la aventura del Dakar encendió una chispa en él y decidió embarcarse en un reto desconocido. “Decidí participar por el gusto de la aventura y por la grandeza de África”, afirma.

El primer recorrido partió de París, y desde Marsella los pilotos fueron hacia Argelia. Tras pasar por Níger y Malí, la llegada se situó en Senegal. Neveu afrontó la prueba con el objetivo de superarse a sí mismo y tratar de superar el duro día a día. “Sinceramente no pensaba que tenía opciones de ganar este primer Dakar. Rápidamente vi que tenía buenas cualidades para la navegación, lo que era muy bueno para la carrera”, explica. El francés no fue el piloto más rápido, pero sí el más sólido. Sin apenas cometer el más mínimo error, fue de menos a más hasta colocarse en lo más alto de la clasificación. “En los primeros días estuve entre el tercero y el cuarto y a partir del quinto día me coloqué líder. A partir de ahí no fallé a la hora de gestionar mi ventaja y acabé en primer lugar”, añade.

Triunfar requería dominar todos los aspectos. “Para ganar la carrera fue necesario ser un buen piloto, navegante y mecánico todos los días. Además había que tener una moral de acero”, describe Neveu. El galo tuvo esas cualidades y gracias a ello no solo ganó el descorche de la mítica competición. Sumó otros cuatro entorchados más, uno más con Yamaha y tres con Honda. “Haber ganado cinco Dakar me sirvió para aprender muchas lecciones que luego aplicaría en mi vida. Tuve la suerte de que jamás perdí las ganas de ganar”, declara. Estos cinco títulos le sirvieron para mantener un récord histórico hasta la aparición de Stephane Peterhansel, que le superó al sumar seis victorias en la categoría de motos en 1998.

Todo esto no hubiera sido posible sin la figura de Thierry Sabine. El ideólogo de una carrera que cambió el mundo del motor “era un súper aventurero y muy buen comunicador. Creó el Dakar en el mejor mes del año posible, en enero, y se atrevió a dar un gran paso dentro de la competición internacional. Todo esto hizo que esta carrera deportiva y mecánica se convirtiera rápido en algo muy mediático”, cuenta Neveu. Pero los tiempos pasan y la carrera ha evolucionado muchísimo desde aquella ocasión. Es prácticamente otra prueba. “El espíritu de la carrera ha cambiado totalmente. Ya no es una aventura humana e incluso ha cambiado de continente. Ha pasado de ser una carrera de resistencia a ser un sprint”, opina el primer ganador del Dakar.

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