Desde la Avenida de Tolosa

La eutanasia

Por Adolfo Roldán - Sábado, 13 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:11h.

Ayer se cumplieron 20 años desde que el marino y escritor tetrapléjico Ramón Sampedro falleció al beber por propia decisión un vaso de cianuro potásico, que alguien piadosamente le acercó para poner fin a sus 30 años de sufrimiento. “Llevo tres décadas siendo una cabeza viva en un cuerpo muerto. Se podría decir que soy el espíritu parlante de un muerto”, dijo poco antes de fallecer. La situación legal desde aquel 12 de enero de 1998 no ha variado nada. El Código Penal tipifica como delito tanto la eutanasia como el suicidio asistido, y castiga con entre seis meses y dos años de prisión a quien ayude a otro a morir, según el artículo 143.4. En este tema España no es la excepción, ya que ambas prácticas están penalizadas en la mayor parte de Europa, donde algunos casos extraordinarios como el de Ramón Sampedro consiguen reabrir el debate sobre el derecho a una muerte digna. Solo cuatro países. Bélgica, Luxemburgo, Holanda y Suiza han regulado legalmente este escenario. Cada año más del 1.000 europeos, entre los que destacan alemanes y británicos, viajan a Suiza en busca de una muerte digna, país donde cumplimentando unas determinadas condiciones los familiares y amistades no sufren ninguna sanción. La legislación helvética prohíbe la eutanasia, pero un vacío legal permite que algunos enfermos puedan recibir ayuda indirecta para morir. La condición indispensable, tras una motivación razonada y la demostración de plena conciencia para decidir, es que el propio paciente sea quien se administre la dosis que acabará con su vida. En Holanda desde 2002 tienen también una nueva ley que legaliza la eutanasia para casos que padezcan sufrimientos insoportables y no tengan perspectivas de mejora. La eutanasia y el suicidio asistido en el Estado español son un debate pendiente que precisa una solución valiente. En la última encuesta de Metroscopia de 2017, un 84% respondió a favor de que se atiendan los deseos de aquellos enfermos que, en determinadas condiciones, deseen poner fin a sus vidas.