Maribel Vaquero Directora foral de Convivencia y Derechos Humanos

“Si el desarrollo personal de cada uno repercute en la sociedad, ganamos todos”

Con una sociedad en la que los valores individualistas ganan más terreno, Vaquero (Urnieta, 1970) defiende la importancia del tejido asociativo de Gipuzkoa

Jurdan Arretxe Ruben Plaza - Sábado, 13 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:11h.

donostia - Al calor de los resultados del estudio Cultura política de la población guipuzcoana 2017 que la Diputación presentó de la mano de Aztiker a finales de diciembre, la directora de Convivencia y Derechos Humanos, Maribel Vaquero reflexiona sobre el futuro de la sociedad del territorio.

¿Cómo valora los resultados?

-Hay datos significativos. Sigue existiendo una importante brecha entre la política y los partidos, y la ciudadanía, pero el interés hacia la política aumenta, se ve necesaria una profundización democrática y una mayor participación de la ciudadanía en las decisiones. Me llama la atención el grado de confianza no solo en las instituciones, sobre todo las vascas, sino con la sociedad. Es un punto de partida importante para trabajar.

¿Por qué se confía en la sociedad?

-Viniendo de las décadas de sufrimiento que venimos debería llamar la atención. Que la ciudadanía participe en la comunidad, nos asociemos, tengamos participación activa en asociaciones de todo tipo nos relaciona con las personas de nuestro alrededor. Esa cohesión social hace que tengamos una mayor confianza.

El estudio reafirma la tendencia al individualismo, pero la mayoría insiste a la vez en la necesidad de un tejido social fuerte. ¿Cómo casa?

-Somos conscientes del valor que tiene Gipuzkoa con un tejido social fuerte. Nos ha sacado adelante ante las crisis. En las sociedades occidentales somos más individualistas, pero es un individualismo responsable. En la sociedad guipuzcoana sí le damos valor a participar. Tenemos identidad colectiva. Eso sí, en los foros de participación que hemos hecho durante el estudio ha salido a la palestra hasta qué punto esa responsabilidad de participar es constante e indefinida. ¿Cuánto tiempo e implicación dedicamos? El estudio marca que depende del tiempo, y siempre y cuando esa dedicación no suponga hacer dejación de los intereses individuales.

Un 30% dice no haber participado en una asociación. ¿Cómo se interpreta que la sociedad pida participar más pero haya problemas en el relevo generacional de directivas de clubes deportivos?

-Es el grado de responsabilidad que asumimos en esa asociación donde debemos mirar. Somos miembro de muchas asociaciones, pero en el grado de responsabilidad que tomamos es donde se ven las primeras carencias. Si nuestra vida gira en torno a nuestra realización personal, no hay problema si tiene aprovechamiento en el ámbito social. Puedo tener un desarrollo personal alto, mis estudios, mis capacidades, mis aficiones… que repercutan en el ámbito social, en una asociación, en el municipio, en territorio… Ganamos todos: la persona logra un grado de bienestar importante y se refleja en la sociedad.

Es decir, que el foco lo ponen más en la responsabilidad de quienes están asociados.

-Gipuzkoa no puede abandonar sus valores como comunidad, que han permitido el nacimiento de sociedades cooperativas como Mondragon. Si a eso le unimos valores democráticos… Una vez alguien me decía que tenemos que hablar con respeto y escuchar a los demás, pero también es importante sentir la libertad de poder hablar sin problemas. Para defender lo que pensamos nos cuesta muchísimo hablar en público, incluso para defender el proyecto de polideportivo. No debemos etiquetar.

¿Cómo conquistar a esos jóvenes que están más irritados y desconfían de la política más que en 2009?

-Los niveles suben, pero tienen más interés. Igual es por eso, al tener más interés, hay más sentimientos... Es difícil. A la política se le relaciona con los casos de corrupción, bronca… Vende y existe, pero estamos contaminados con lo que pasa en el Estado, un siri-miri que crea frustración y rabia, lo que se contrapone con lo que pensamos de los partidos e instituciones vascas. Tenemos que poner en valor y dar a conocer lo que tenemos, potenciar el diálogo, la cultura democrática y que la política es más que eso. Cómo nos relacionemos en la vida política de nuestro pueblo, más allá de los partidos, va a incidir en que seamos una sociedad pacífica con valores democráticos.

¿Qué perfil de la juventud dibuja leyendo este estudio?

-Cada vez más individualizada, que piensa más en su desarrollo personal y está más interesada en lo colectivo porque entiende que las decisiones del ámbito político les afectan. Se ven contradicciones: entienden que hay que participar más, pero el individuo y su desarrollo personal tienen mucho peso, como en el resto de Europa. Eso sí, hay un sector de la juventud muy muy involucrado. No se puede decir que a la juventud no le interese la política. Todavía le genera desconfianza y enfado. Debemos crear valores democráticos y trabajar en que se hable con libertad y respeto, en que cada uno tenga herramientas para defender en lo que crea y lo haga.

Con tanta defensa de la participación, ¿se puede reducir la democracia a la participación directa?

-En el estudio aparecen cosas que llaman mucho la atención: hay desconfianza en la política, pero cuando se viene a Gipuzkoa, no. Se cree en el sistema de representación vía partidos políticos, aunque se denuncia que defienden ciertos intereses. Eso es importante: hay un nivel de confianza. ¿Qué es participación democrática? ¿Votar cada cuatro años? No, salen datos de que queremos participar más y de otra manera, sobre todo en las decisiones clave. ¿Cuál es ahí la participación válida? ¿Cuánto tiempo le voy a dedicar a ese proceso? La responsabilidad es de querer participar, pero a ver qué me va a suponer en mi vida personal...

El sistema de partidos está legitimado, pero la mayoría de partidos pierde afiliados. En diez años, ¿qué?

-Habrá una evolución de la política y los partidos, que se deberán adaptar. La encuesta pregunta sobre los sistemas de votación, redes sociales… Todo esto coge cada vez más peso. Se entiende que la política asamblearia de reunirnos todos supone mucho tiempo y va a ir cambiando.

El 75% defiende una consulta sobre el Estado vasco, pero en otra pregunta las inquietudes políticas son las penúltimas que preocupan solo por delante de la religión. ¿Cómo lo interpreta?

-Tal vez porque el tema que se preguntaba se entiende no como algo de partidos políticos sino como algo democrático: es democrático que los ciudadanos decidamos qué relación queremos con el Estado. Ese deseo en Gipuzkoa es muy alto y conviene señalar que la consulta se hizo en verano, antes del 1-O. Ahora igual los datos serían incluso mayores.

¿Cómo va a influir el estudio en el día a día de la Diputación?

-En dos cuestiones: además de desarrollar un programa acorde para trabajar la cultura política y la profundización democrática, sobre todo con los jóvenes, abordamos tres ámbitos: convivencia para la paz, en la diversidad, y la cultura política y profundización democrática. Los dos primeros están relacionados con el tercero. Tenemos que seguir mirando atrás, haciendo una lectura y una memoria del pasado, pero tenemos que empezar a mirar adelante, asentar las bases de la sociedad que queremos.

¿Qué sociedad?

-Si queremos una sociedad democrática fuerte en valores, debemos trabajarlo, porque la individualización, hasta cierto punto, puede ser beneficiosa para la sociedad siempre que ese pueblo se beneficie de ese desarrollo personal. Los ciudadanos tienen que ser respetuosos con los demás.