Mesa de Redacción

La meta no se mueve

Por Iñaki González - Domingo, 14 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:11h.

otra multitudinaria manifestación en defensa de los derechos de los presos de ETA. La sensación de que el final de esta travesía está cerca no acaba de disipar algunos debates. ¿Debe desaparecer ETA para que se acabe el alejamiento? Ayudaría, sin duda, y la exigencia de su materialización es un horizonte que no debe perderse. Pero la mera persistencia de la banda, más allá de recordar lo que nunca debió ocurrir, no justifica ahora ni antes, la sanción añadida al entorno familiar del preso. Por execrables que resulten sus crímenes, el resarcimiento penal de los mismos le compete al condenado. Esa suerte de socialización deshumaniza a quien la aplica. Otro debate persistente lo volvía a argumentar EH Bildu esta semana. Lo hacía el viernes Miren Larrion al afirmar que se elevan las exigencias al colectivo de presos a medida que van cumpliendo etapas. El mensaje tiene que ver con el anuncio del EPPK de cuya admisión del daño causado se caía el adjetivo ‘injusto’. Por igual causa se cayó la firma de EH Bildu del texto de reconocimiento a Iruretagoyena. No es un detalle ni la exigencia es nueva. Es fácil de decir: daño injusto. La meta no se aleja;está donde siempre: la violencia debe quedar ética y políticamente proscrita. Y eso supone que nadie juegue a silenciar o definir la de ETA o la de los GAL o los excesos policiales como algo distinto de una injusticia. También ayudaría que algunos no se empeñen en que a cada marcha en favor de los presos la acompañen ataques a sedes de partidos. A modo de posdata.