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Los fogones de la fiesta empiezan a echar humo

Una noche y un día. Las 24 horas más intensas que se viven en Donostia tienen un trabajo de cocina de meses, muchas horas de ensayo, de puntadas en los trajes y de cruzar los dedos para que no llueva.

Un reportaje de Arantxa Lopetegi. Fotografía Iker Azumendi - Domingo, 14 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:11h.

Los donostiarras ya han puesto sus relojes en modo de cuenta atrás. Autobuses, ascensores y colas del supermercado son escenario de conversaciones que tienen que ver con horarios de tamborradas, arreglos de trajes y precios de cenas.

En la Unión Artesana los preparativos comenzaron ya hace tres meses, ya que son muchos los detalles que se deben de tomar en cuenta. Javi Martínez, presidente de la sociedad, Santi Merino e Iker Iturralde viven estos días con pasión.

Aunque a lo largo del año son muchas las actividades que se organizan desde la Unión Artesana, todas las que van de la mano de la celebración del día de San Sebastián tienen un brillo especial.

Para seguir dando empaque a esta jornada los miembros de esta sociedad han decidido, por primera vez, invitar a la cena “de gala” de la víspera a las cinco Medallas al Mérito Ciudadano, que han aceptado gustosos acudir a la cita.

Además, explican los miembros de la sociedad, todas las plazas se llenan tanto para disfrutar de la cena como para salir en la tamborrada. Y hay lista de espera para ingresar en las filas musicales y para sentarse a uno de los 125 cubiertos del banquete, del que este año se encarga -como se decidió hace un tiempo- uno de los socios, en este caso Txuno Etxaniz.

Participar en la arriada de la plaza de la Constitución es un honor solo en manos de unos pocos y este año, además de toda la compañía habitual, lo compartirán el bertsolari Andoni Egaña, Josefe Auzmendi, Xabier Zabala, Oscar Terol y las Sisters &the City, que aceptaron la invitación con ilusión.

Estas personas, subrayan los representantes de la Unión Artesana, han colaborado con la sociedad “por la cara”, de ahí que esta haya querido agradecer su esfuerzo colocándolos en el centro de interés de la fiesta más corta e intensa entre todas las que se viven en la ciudad.

Aunque son miles los detalles a cuidar, todo estalla cuando a las 20.30 horas del día 20 la tamborrada sale de la sociedad. Este año, como novedad, los miembros de la Unión Artesana han invitado a subir al escenario a los representantes de las 143 tamborradas de la ciudad, que se bajarán una vez se arríe la bandera para dejar a la compañía de la Parte Vieja seguir con su fiesta.

Cuando los representantes de la Unión Artesana hablan lo hacen con orgullo y con “la responsabilidad que conlleva asumir un puesto de liderazgo en la fiesta más grande de los donostiarras”, a la que dedican muchos meses de preparación, entusiasmo y devoción.

Y es que son pocos los que, a no ser por causa mayor, deciden bajarse del tren de esta histórica sociedad. No hace tanto que el socio número uno, de 90 años de edad, dejó de salir en la tamborrada porque ya las fuerzas flaqueaban.

“Nuestra implicación, incluso institucional, en la fiesta es de máximo nivel y esto también nos condiciona porque no podemos decidirlo todo nosotros y estamos sujetos al protocolo”, añaden los miembros de la Unión Artesana, que no tienen ninguna duda en seguir colaborando de tú a tú con la administración local para el buen desarrollo de la fiesta patronal.

Nuevos aires A la experiencia dilatada de la Unión Artesana se le contrapone la frescura de la tamborrada de adultos de Zuhaizti, una tamborrada joven que nació hace cuatro años “por iniciativa de una madre” que fue la que asumió la tarea de abrir el camino, gestionar permisos y llevar a cabo los trámites pertinentes. A su ayuda acudió Aimar Garikano, que ya está inmerso en los preparativos de la fiesta.

No es para menos. Los cuatro miembros de su familia participan en la tamborrada: los mayores, en la de Zuhaizti de adultos, y los txikis, en la infantil.

Si los nervios son siempre inevitables este año por doble razón. A los miembros más jóvenes de la familia les ha tocado salir de tambor mayor, al chico, y de cabo de tambores, a la chica. “Entre los mayores y los pequeños tenemos cuatro ensayos a la semana”, explica Aimar, que espera que los pronósticos no se cumplan y las anunciadas lluvias pasen de largo por la ciudad.

Hace cuatro años echó a andar esta tamborrada compuesta por madres y padres de la ikastola Zuhaizti, además de antiguos alumnos, que movieron todos los hilos para salir a tocar a partir de las 9.00 horas de la mañana por las calles de Gros, partiendo de la plaza Biteri donde Zuhaizti tiene una de sus sedes.

Acaban su recorrido a las 12.30 horas y se apresuran para llegar a la Tamborrada Infantil. “Por la hora en la que salen los niños de la ikastola nos da tiempo de ver el final del recorrido y recogerles”. Andan con algo de prisa porque el primer año la ruta de los adultos acababa a las 12.00. “Algunos se emocionaron y les parecía poco y decidimos alargarla porque vimos que llegábamos a buscar a nuestros hijos”, añade.

Los días precedentes tocan los preparativos de trajes. En el caso de la compañía de mayores de Zuhaizti hay dos modelos: de cocinero y de aguadora. El traje de aguadora lo diseñaron ellos mismos y también ellos encargaron su elaboración a las modistas.

Y es que desde un inicio, aclaró Aimar, la comisión de la tamborrada de adultos se ha querido diferenciar de la de los pequeños para evitar recelos. “Nosotros nos los pagamos todo. Por eso el primer año sale un poco caro, ya que hay que abonar el traje y todos los complementos”, puntualiza. Una vez hecho el desembolso más fuerte se va abonando una cuota “para pagar la txaranga y esas cosas”. Cada año, añade, se remite una carta a los padres y madres “por si hay alguno nuevo que se quiera apuntar” ya que, de momento, “no tenemos límite de plazas”.

Aimar está encantado con esta oportunidad ya que “en la ikastola a la que iba de niño no había tamborrada”, de ahí la ilusión que le pone a compartir con 68 entusiastas más la mañana del día 20 al ritmo de los redobles de tambores y barriles.