Angel Mari Zarandona mecÁnico jubilado de Zumarraga

“La reparación de coches se está complicando cada vez más, debido a la electrónica”

Angel Mari Zarandona regentó hasta hace poco un taller mecánico de los de toda la vida: en el centro del pueblo y con espacio para la tertulia

Asier Zaldua - Domingo, 14 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:11h.

zumarraga - ¿Cuándo empezó a trabajar de mecánico?

-Mi familia es del barrio Eitzaga. Somos cuatro hermanos. Estudié en las Escuelas Nacionales y enseguida empecé a trabajar. Comencé en el garaje Santa Isabel, con quince años. Este garaje estaba en lo que ahora se conoce como avenida Euskal Herria.

¿Qué vehículos reparaban?

-Reparábamos los camiones de la marca americana GMC que se utilizaban en la empresa Esteban Orbegozo para sacar la escoria de la fundición y llevarla a la escombrera. Hablando en plata, aquellos camiones trabajaban entre mierda. También trabajamos con los camiones que hicieron la variante y la central eléctrica de Santa Lucía. Después, el taller cogió la concesión de la marca de automóviles Renault.

¿Cómo eran aquellos GMC?

-Eran camiones americanos. Tenían motores de gasolina y aquí se les ponían motores de gasoil de la marca Barreiros. Subían paredes. Los GMC eran muy viejos, por lo que daban muchos problemas. Nos tocaba arreglar palieres, grupos, cajas de cambios... Fue una buena escuela.

Después trabajó con automóviles.

-Cuando yo empecé era la época de los 4/4, Gordini, Dauphine... Después llegaron los R8, R6, 4L...

Los automóviles han cambiado mucho estos últimos 50 años.

-Han cambiado totalmente. Antes todo era mecánica y ahora todo es electrónica. Los de ahora son más cómodos, corren más, son más seguros... Con el R8, si cogías una curva un poco más rápido de lo debido, te ibas a hacer puñetas.

¿Cuándo se puso por su cuenta?

-Hacia 1980. El taller Santa Isabel se cerró y había que comer. El taller lo tenían un gallego y Candi. El gallego se fue a Galicia, Candi a San Martín, y yo decidí coger el taller.

Nunca le ha faltado trabajo.

-Platinos, bujías, filtros, cajas de cambios... He trabajado con todo tipo de coches. Eso sí, ahora, si no tienes ordenador, tienes fiesta. Compré un ordenador y era el hijo el que andaba con él.

¿Por qué se jubiló?

-Por la edad y porque la cosa se está complicando cada vez más, debido a la electrónica. Me jubilé diez meses antes de lo que me correspondía por edad. Hasta aquí hemos llegado.

¿Las exigencias de la gente también han cambiado?

-De los clientes no puedo decir nada malo. Todos han sido buenos clientes. Inmejorables. Me han traído sus coches desde que abrí el taller.

Será que trabajaba bien.

-Trataba de ofrecer el mejor servicio posible y de cobrar lo menos posible. Qué más te voy a decir... Es lo que hay que hacer. Si había que trabajar el sábado o el domingo, se trabajaba.

En pocos talleres podrán presumir de tener las tertulias que había en el garaje Ispilla...

-Hablábamos, sobre todo, de ciclismo y de caza. Mis dos aficiones. Cada cosa en su temporada.

Ahora que tiene tiempo libre, estará disfrutando de la bicicleta y de la escopeta.

-La caza la he dejado. Tenía el perro en el taller y al cerrar el taller... Sin perro no se puede ir a por perdices. Se me está haciendo duro, pero... Le doy muchas vueltas a la cabeza, pues la caza de la perdiz es la caza más bonita que hay. Hay que estar en forma, pues la perdiz corre y vuela mucho.

¿Adónde solía ir a cazar?

-La mayoría de las veces a Álava y Burgos. En época de caza, sobre todo los sábados, hecho en falta esta afición. Los sábados disfrutábamos mucho. Eso sí, los domingos solíamos estar destrozados. Para cazar perdices, hay que andar mucho y rápido.

El ciclismo será más duro...

-No, no... Cazar perdices es más duro que andar en bicicleta. Había días en los que perdía más de tres kilos. Es duro, pero andas en el monte, respiras aire puro, te mantienes en forma...

La bicicleta no la ha dejado.

-Sudo encima de la bici. En invierno hago un poco de rodillo y en verano unos 300-400 kilómetros a la semana. Por lo demás, me gusta disfrutar de la nieta que vive en el pueblo.

¿Cuándo empezó a andar en bici?

-Hace unos 20 años. Después de dejar las juergas. Probé una bicicleta de montaña, me gustó y, como teníamos la tienda de Joxe Mari Yurrebaso enfrente, me enganché. Después empecé con la Quebrantahuesos. Hice diez consecutivas. También hice otras marchas. Ahora salgo con los cicloturistas del club Goierri, con mi hijo, solo... Seguiré andando en bici mientras pueda.

Su txoko guipuzcoano favorito. Getaria. Antes íbamos muchos domingos por la tarde.

Un paisaje idílico. Txindoki. Desde Eitzaga se ve estupendamente.

Una fiesta o un evento cultural. Las fiestas de Eitzaga.

Un monte. Izazpi. Antes solía ir a menudo. Llegué a subir en bici hasta arriba, sin echar pie a tierra.

Una playa. La Concha.

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