Soluciones Aritz

Titular El beasaindarra solo había jugado 90 minutos entre noviembre, diciembre y enero, pero Eusebio recurrió a él anoche y cumplió con creces

Marco Rodrigo - Sábado, 3 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - Las estadísticas de Aritz Elustondo durante la presente temporada resultan llamativas, en lo referido a los minutos jugados. Hasta el partido de anoche, el beasaindarra había disputado 994 minutos. De ellos, 701 correspondían a los meses de agosto y septiembre, en los que ofreció un rendimiento notable. 203 los había jugado en octubre. Y los 90 restantes, en el Wanda Metropolitano contra el Atlético de Madrid, el pasado 2 de diciembre, su última comparecencia hasta ayer.

Entre noviembre, diciembre y enero, el zaguero solo había pisado el césped en el feudo colchonero. Y aun así, pese a la inactividad, respondió con creces frente al Deportivo.

Los motivos del ostracismo en el que Eusebio había sumido al canterano suponen toda una incógnita. No fue Aritz, en ningún caso, el responsable directo de la decadente trayectoria que los resultados del equipo empezaron a describir tras las cuatro victorias iniciales.

Pero, por mucho que Iñigo Martínez regresara en octubre a las alineaciones, una vez superados sus distintos problemas físicos, el de Beasain desapareció de los planes del entrenador de forma radical. Para muestra, un botón.

El defensa permaneció inédito en tres partidos muy propicios para las rotaciones, como fueron los compromisos coperos frente al Lleida y el trámite europeo de Anoeta contra los macedonios del Vardar.

regreso a los planes de Eusebio Ayer, solo tres días después de que el propio Iñigo Martínez se enfundara la camiseta del Athletic en San Mamés, Aritz regresó al equipo para ocupar un sitio en la línea de contención. No pude afirmarse que se tratara de una consecuencia directa de la fuga del vizcaino, ya que Elustondo jugó de central derecho. Pero la salida del de Ondarroa sí que puede figurar en el trasfondo.

Héctor Moreno apunta a titular indiscutible, y las diferencias entre el mexicano e Iñigo van a exigir otras complementariedades e interacciones sobre el campo. Diego Llorente jugaba siempre que estaba disponible hasta la fecha, pero dar con el compañero de baile ideal para el nuevo fichaje no resulta tan sencillo como puede parecer.

El papel inicial que debió acometer anoche Aritz se ajustaba perfectamente a sus características. El esquema del Deportivo dibujaba dos líneas de cuatro con el pivote Guilherme ejerciendo de escoba entre ambas, y Lucas Pérez arriba.

El de Beasain gestiona muy bien los movimientos de los puntas que actúan descolgados, como ayer el gallego, y supo cerrar a cal y canto su sector. Se anticipaba perfectamente cuando el rival buscaba en corto a Lucas, y cerró bien los espacios entre la zaga y Rulli cuando los envíos eran en profundidad.

Además, aportó una aseada salida de balón, circunstancia necesaria al volcar la Real gran parte del juego ofensivo por su parcela diestra, la de Odriozola y Oyarzabal. Así pasaron los minutos, hasta que con 2-0 Aritz se vio beneficiado también por la ausencia en el Deportivo de un delantero de referencia, un tanque que obligara a recular a la Real.

El guipuzcoano defiende muy bien los espacios abiertos, pero el de proteger su área no es el registro que mejor domine. Ahí reside el principal margen de mejora de un defensa que, además, marcó anoche el cuarto gol, y apunta a que va a tener más oportunidades a partir de ahora.