Y van quince

a la real sigue sin alcanzarle para competir en camp nou y bernabéu desde el ascenso de 2010: pleno de derrotas y 58 goles encajados

Marco Rodrigo - Domingo, 11 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - Resulta evidente que visitar al Real Madrid y al Barcelona nunca es sencillo. Y que si la estadística comienza en 2010, fecha del último ascenso de la Real, pescar en el Camp Nou y el Bernabéu supone una empresa más complicada aún, ya que fue más o menos por aquel entonces cuando las distancias entre culés y merengues y el resto de equipos de la Liga crecieron hasta los límites actuales. Pero ocho temporadas y quince partidos distintos suponen una muestra lo suficientemente grande como para esperar encuentros y desenlaces de todos los colores. Si algo se repite de forma sistemática durante un periodo tan largo, toca buscar explicaciones en ambos lados. No solo en la magnitud del grande de turno. También en las características de una Real a la que no le está alcanzando para competir con decoro en los coliseos del campeonato.

Ni con Martín Lasarte. Ni con Montanier. Ni con Jagoba. Ni con Moyes. Ni con Eusebio. Cinco entrenadores distintos con los que el cuadro txuri-urdin no ha logrado asustar a Madrid y Barcelona en sus respectivos estadios. Seguro que hay decisiones puntuales y planteamientos concretos que, en esta quincena de encuentros, han penalizado sobre el césped a la propia Real. Pero la cuestión trasciende ya de quien se siente en el banquillo, y entra en el terreno de las cualidades del equipo y de sus propios futbolistas. El perfil del jugador txuri-urdin es el que es de un tiempo a esta parte. Afecta a los fichajes y a los canteranos que suben del Sanse. Y dibuja un prototipo de realista técnico, con visión de juego y capacidad para combinar en todas las parcelas del campo y desde todas las demarcaciones. Pero, en la mayoría de los casos, carente también de esa pierna fuerte y esa capacidad de convertir en ásperos partidos demasiado abiertos y propicios para el juego en transición.

Es en este tipo de encuentros, en los duelos con espacios, donde mejor se mueven los dos equipos llamados grandes. Agradecen, en contraposición a lo que sufren contra conjuntos de menor entidad sobre el papel, poder moverse con una mayor libertad sobre el césped. Y lo hacen independientemente del plan por el que apueste el entrenador txuri-urdin de turno. Porque, junto a la propuesta teóricamente valiente de Eusebio anoche, están también ideas más pragmáticas y menos expuestas como la del propio Lasarte.

las cifras hablan claro La Real ha perdido los quince partidos que ha jugado en el Camp Nou y en el Bernabéu desde que subiera a Primera en junio de 2010. Lo ha hecho casi siempre víctima de goleadas, y encajando en todos los casos dos tantos o más. Nunca ha dejado su portería a cero. Incluso nunca ha encajado un solo gol. Doce de estos partidos se han saldado con ventajas cómodas para el adversario. Y los tres casos en los que la Real ha perdido por una sola diana resultan engañosos. En el Camp Nou, no llegó a hacer temer por el resultado a los culés en el 2-1 de 2012 ante el Barça de Guardiola (Vela recortó distancias tras el 2-0 inicial). Y tampoco hubo mucha incertidumbre en el 3-2 del pasado mes de abril, pese a que los de Eusebio reaccionaran a los momentáneos 2-0 y 3-1 con sendos goles.

En el Bernabéu, mientras, la Real solo ha alcanzado el final del partido con opciones en una ocasión. Y fue en aquel duelo que el Madrid jugó con uno menos desde el minuto seis por expulsión de Adán. Xabi Prieto hizo el 1-1 momentáneo al transformar el penalti resultante, pero los de Montanier no fueron capaces de plasmar su superioridad numérica ante el contragolpeador equipo de Mourinho. Los blancos dominaban cómodamente 4-2 hasta que de nuevo Xabi Prieto (hat trick aquel día) cerró el marcador.