Agroturismo, abierto todo el año

La casas rurales del territorio no son solo para Semana Santa y verano, y por ello, muchas de ellas ofrecen promociones especiales todos los meses, convirtiéndolas en “una experiencia inolvidable”.

“Nacimos como complemento a la actividad agraria y eso no lo podemos perder de cara al futuro” “En Goierri se ve la autenticidad de Euskadi. No es como en Donostia, aquí el 98% habla en euskera” “Las generaciones jóvenes son más urbanas y no se acercan al mundo rural en sus vacaciones”

Un reportaje de Alex Zubiria - Lunes, 12 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

muchas parejas celebrarán San Valentín el próximo fin de semana en una casa rural del territorio. Lo que hace unos años parecía impensable, hoy en día forma parte de una estrategia en común de los agroturismos por atraer visitantes más allá de la temporada alta. La Navidad, el txotx, el día de los enamorados... todo vale para tratar de desestacionalizar poco a poco una oferta que sigue estando muy ligada al verano y a la Semana Santa.

Estas acciones son un indicativo de que el agroturismo es un sector muy pujante, tal y como lo muestran los datos. En 2017, mientras que el conjunto del turismo en lo que a pernoctaciones se refiere apenas experimentó un ligerísimo crecimiento en Gipuzkoa, las casas rurales mejoraron sus números en casi un 6%. Respecto al total, son cifras pequeñas: más de 82.000 personas en todo el año pernoctaron en alguno de los alojamientos rurales que operan en Gipuzkoa. Sin embargo, significa que el trabajo que está realizando el sector es el adecuado y que cuenta con recorrido para seguir su senda al alza.

El objetivo ahora es desestacionalizar la demanda, que se concentra principalmente en julio y agosto y Semana Santa (24.832 pernoctaciones, casi un tercio de todo el año). El año pasado, en este último periodo el crecimiento fue del 65% respecto a 2016.

Para romper esta dinámica y fomentar la ocupación rural durante todo el año, Nekatur, la asociación dedicada al agroturismo en Euskadi, promueve promociones especiales prácticamente durante los doce meses del año.

“Es un proceso lento, que está poco a poco dando sus frutos. Queremos que no se vea solo como un alojamiento, sino que haya un servicio añadido que lo convierta en una experiencia inolvidable”, cuenta Idoia Ezkurdia, responsable técnica de Nekatur.

Así, escapadas románticas por San Valentín, con algún detalle especial como una copa de champán, visitas a sidrerías y a bodegas de txakoli durante la temporada o actividades del bienestar y la salud como tratamientos de spa y masaje, forman parte desde hace un tiempo del día a día de muchos agroturismos. Sin obviar uno de los pilares fundamentales de las casas rurales: su conexión directa con la naturaleza. “Nacimos como complemento a la actividad agraria y eso no se puede perder”, indica Maite Aristegi, del agroturismo Lamaino Etxeberria de Bergara.

La propietaria apuesta por todas las promociones que surjan desde Nekatur, pero tiene claro que lo que realmente diferencia a los agroturismos vascos de otras ofertas turísticas es su identidad. “Enseñar al visitante el caserío, los animales pequeños y el euskera y la cultura vasca. Ese es nuestro mayor valor de marketing”, comenta Aristegi, quien asegura que la ocupación crece notablemente en épocas altas y fines de semana, mientras que entre semana la demanda suele corresponder a trabajadores que se encuentran de paso.

“En Goierri se ve la autenticidad de Euskal Herria. No es como en Donostia, aquí el 98% de las personas hablan euskera”, subraya al respecto Eneko Goiburu, propietario de Ondarre Baserria en Segura, para quien esa autenticidad, unida a la tranquilidad y a la paz que se respira en la comarca, son las mayores atracciones para los turistas.

Su alojamiento, confiesa, suele responder bien todo el año, aunque la mayor ocupación se da en Semana Santa y verano. “Salvo enero que es el mes más flojo, en todos hay algún motivo para venir. En invierno muchas cuadrillas cogen la casa para pasar los fines de semana y en verano lo hacen las familias para disfrutar de los parques naturales y la costa”, añade.

Fátima Iruretagoiena, de la casa rural Iketxe de Hondarribia, lo tiene claro: “No existe ninguna desestacionalización”. La dueña confiesa, eso sí, que no realiza promociones especiales para atraer gente fuera de la temporada alta. “No nos sabemos vender bien”, bromea, añadiendo que en verano la ocupación es prácticamente total, mientras que el resto del año cuesta más llenar la casa. Para Iruretagoiena la razón de ello es que “las generaciones más jóvenes son más urbanas y no van al mundo rural”.

“Poco a poco se nos va notando más”

El periodo que mayor transformación ha notado los últimos años es la Navidad. Los tres propietarios coinciden en señalar que durante esos días la ocupación en las casas rurales es casi del 100% y las reservas, en la mayoría de las ocasiones, se hacen de año a año.

“Muchas familias ya lo tienen asumido como una especie de tradición para juntarse”, explica Aristegi, quien añade que las comodidades que ofrece un agroturismo, con una cocina equipada y espacio suficiente para grandes grupos son clave para la demanda en estas fechas tan señaladas.

Los clientes de Navidad normalmente responden a dos perfiles. Por un lado, familias vascas a las que les es más cómodo juntarse en una casa rural sin las limitaciones de un piso y familias desperdigadas que echan mano de la opción de la casa rural como punto de encuentro en navidades.

“El incremento en Navidad es el que más se ha notado. No paran de llamarnos”, reconoce Iruretagoiena, que baja la persiana de su establecimiento en Nochebuena y Nochevieja. “Una familia lleva ya doce años viniendo esa semana”, indica, por su parte, Goiburu.

Tanto en Navidad como en la época estival, las familias son los principales clientes de los agroturismos. “El perfil apenas ha variado con los años”, señala la dueña de la casa rural de Hondarribia, quien asegura que debido a su ubicación, su casa suele atraer peregrinos del Camino de Santiago en primavera y extranjeros con segunda residencia en el sur del Estado y que durante su viaje allí en vacaciones, deciden hacer un alto en el camino.

La presencia de turistas de otros países en los agroturismos guipuzcoanos va en aumento. En 2017, el 18% de los clientes lo eran, más de un punto por encima que el año anterior. “No nos podemos comparar con Donostia, está claro, pero poco a poco se nos va notando más y contamos con la suerte de que no es un turismo concentrado, sino que los agroturismos nos repartimos por todo el territorio”, explica Aristegi.

Para la responsable de Nekatur la clave para mantener este atractivo es continuar por la línea de un agroturismo disfrutable todo el año y diferente al de otros territorios. “Nuestra identidad y la innovación deben ser nuestros ejes principales”, añade.

“La promoción de la Diputación por sacar al turismo por toda Gipuzkoa es un acierto. Yo estoy encantado de atender cada año al 10% de los que van a Donostia”, remata Goiburu.