Médicos vascos de Atención Primaria se quejan de la sobrecarga de trabajo

Afirman sufrir una saturación que les obliga a atender, en muchas ocasiones, más de 40 pacientes cada día

Concha Lago - Martes, 13 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Donostia - Los médicos vascos de Atención Primaria ya no pueden más. Territorio a territorio, las quejas se repiten y los profesionales critican la saturación que les obliga a atender, en muchas ocasiones, a más de 40 pacientes diarios. En Gipuzkoa las reivindicaciones se han canalizado a través de una asociación que ya tuvo un primer encuentro con Osakidetza, mientras que en Bizkaia el Colegio de Médicos ha tomado la voz cantante. Ahora buscan tener una nueva reunión para aunar fuerzas ante el Departamento de Salud.

Que la Medicina Comunitaria y de Familia parece el patito feo del sistema sanitario por la sobrecarga de trabajo no es algo nuevo. En octubre se constituyó en Gipuzkoa el movimiento Lehen Arreta Arnasberritzen que trabaja para “recuperar y reanimar la Atención Primaria”.

Esta plataforma nació para reflexionar y debatir sobre la situación de la Atención Primaria con el fin de realizar propuestas constructivas para conseguir que este nivel asistencial sea más eficiente y devolver la dignidad a los profesionales. El movimiento -que reúne a unos 300 médicos de familia y pediatras sobre todo guipuzcoanos- quiere ahora hacerse extensivo a Bizkaia y Araba, con el fin de conseguir una Atención Primaria más potente.

Por su parte, el pasado jueves una reunión celebrada en el Colegio de Médicos de Bizkaia ponía negro sobre blanco una de sus principales preocupaciones, la sobrecarga de trabajo. Desde esa primera línea de la sanidad pública, la reunión se convertía en un SOS con el fin de abrir un cauce de diálogo con Osakidetza para reflexionar sobre esta saturación y analizar las posibles salidas.

“Nuestra queja es que, a priori, tenemos una agenda de trabajo pero en esa agenda se va añadiendo la gente que demanda atención indemorable, es decir, aquellos que no pueden esperar. A esos se suman las llamadas telefónicas. Y empiezas con una agenda x pero no sabes con cuántos vas a acabar”, explica la doctora Lola Estraviz como una situación extensible a los galenos de los tres territorios.

Desde Bizkaia, los médicos han hecho un llamamiento a todos los facultativos vascos para que el día 24, en una próxima reunión, se pueda analizar esta gran carga asistencial que se ha vuelto un auténtico quebradero de cabeza para los médicos de familia.

El primer paso lo dieron, no obstante, los médicos de Gipuzkoa. En un primer contacto con el Departamento de Salud, este les comunicó que cualquier tipo de negociación debía de canalizarse a través de la vía sindical o a través de los colegios de médicos que eran los dos canales de intermediación. “Lo que queremos es que se establezca una carga de trabajo más o menos concreta porque estamos agobiados, porque ves cómo los pacientes se te van acumulando en la sala de espera y tú no llegas”, argumenta Estraviz. “En la agenda de mi centro tenemos, en principio, 26 visitas espontáneas, que son las citas concertadas, más seis telefónicas, más tres o cuatro de carácter administrativo. Eso es lo que está planeado, pero luego acabamos con agendas de cuarentaytantos o cincuenta pacientes”, expone esta facultativa que, junto con otros compañeros vizcainos, promovió la reunión del jueves para lleva a cabo una puesta en común de sus reivindicaciones.

El problema se agrava con la falta de sustitutos. “Así que cuando faltan compañeros, por ejemplo en periodos vacacionales -ya que puede coger vacaciones como máximo un 50% de la plantilla-, implica que los que se quedan asumen ese trabajo porque Primaria es la puerta de entrada de la sanidad y es el primer sitio al que la gente acude. Y a todo lo que es agudo hay que darle salida”, resalta. “La persona que coge vacaciones, cuando regresa, tiene una acumulación de varios días de trabajo y su agenda está ocupada para toda una semana”, protesta la doctora.

Jubilaciones masivas En esta dirección giró la reunión del pasado jueves y avanzará también el encuentro que se celebrará el próximo día 24, con el tema de las jubilaciones como gran telón de fondo, ya que la edad media de los médicos vascos supera los 50 años y parece evidente que falla el relevo generacional. “En mi centro somos catorce. La primera se jubiló hace dos años, ahora ya hay tres jubilados, otra médico a la que le han dado una incapacidad absoluta y otra que se va a retirar en julio. Y los que estamos no somos precisamente jóvenes”, afirma Estraviz.

Los médicos aseguran ser conscientes de que Osakidetza trabaja para paliar este problema y que es un tema que no se resuelve de un día para otro, dado el gran volumen de jubilaciones previsto. Y es que los colegios de médicos del País Vasco ya han alertado del creciente envejecimiento de las plantillas médicas. De los oficios sanitarios, el de facultativos es el de mayor edad. Las cifras destacan que el 32% de los médicos están en la fase final de su vida laboral. En la CAV, alrededor de 4.400 facultativos cumplirán 65 años a lo largo de la próxima década frente a los poco más de 1.500 que se jubilaron entre 2006 y 2016.

A los múltiples retos y problemas a los que se enfrenta este nivel asistencial, se une la mencionada sobrecarga. Por ello, los médicos vascos también han analizado las causas que generan este exceso de trabajo. “Quizá se deba a que se realizan más tareas administrativas, a que hemos asumido las tareas asistenciales junto a otras de tipo más burocrático”.

Para solventar este tipo de problemáticas, desde la plataforma Lehen Arreta Arnasberritzen se plantean algunas medidas como la de equilibrar las plazas necesarias para garantizar la sustitución de los médicos que falten por vacaciones o formación.

Asimismo, proponen poder reponer anualmente las bajas previstas, y aumentar el número de médicos de familia necesarios para ejercer dignamente la profesión y garantizar la calidad y seguridad que necesitan los pacientes, lo que requiere un tiempo mínimo de diez minutos para atenderles “porque cuando se te acumula tanta carga de trabajo tampoco puedes hacer las cosas bien”.

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